Atardece en Puntarenas, principal puerto pesquero de Costa Rica. Decenas de embarcaciones pesqueras de todo tamaño, decoradas con guirnaldas, cintas y globos de colores llevan en procesión a la Virgen del Mar, pidiendo su protección para los pescadores que por varias semanas, en ocasiones meses, se adentran en altamar en búsqueda de su sustento.
Dos de éstos, el capitán Franceschi y Pachanga, llevan ya varios días en altamar buscando atún y tiburón. Viajan con otros tres tripulantes en una embarcación de apenas 15 metros de largo y de espacios reducidos y hacinados. Se encuentran a tres días de distancia del continente, y faltan aún varias semanas para regresar a puerto. Día tras día, desde el amanecer y hasta el anochecer, los pescadores se dedican a armar y recoger líneas de nylon con anzuelos. Sus manos duras no necesitan guantes para jalar los atunes y tiburones que quedan atrapados en las líneas. La sangre de los animales degollados y destripados se chorrea por el
suelo de la embarcación, mezclada con la espuma del mar.

Lucio es profesor en la carrera de letras de la prestigiosa Universidad de Buenos Aires. La vida académica, sin embargo, ya no lo motiva: quiere llevar su conocimiento donde pueda hacer una diferencia, enseñar literatura en un barrio de la periferia de una zona marginal del conurbano bonaerense. Lucio deberá apelar a todo su ingenio para sacar adelante sus clases y al mismo tiempo, cruzará todo tipo de límites morales y prejuicios sociales para intentar salvar a Dylan, su alumno favorito, quien es perseguido por un grupo narco en busca de venganza.

Cinco niños de entre 11 y 17 años, rechazados por la sociedad, abandonan la ciudad en busca de su propio “Reino”. Atraviesan una cadena montañosa, carreteras y campos, son al mismo tiempo víctimas y culpables. Roban, asaltan, pero también son robados y torturados…

Camila tiene quince años y atraviesa el peor momento de su vida: su madre está en coma y ella se ve forzada a vivir con su padre, al que detesta. En Diego, su primer amor, intenta encontrar refugio, pero todo en él es caótico y extraño. La piel del agua es el punto máximo de tensión de un líquido antes de desbordarse.

Fabián (17), mejor conocido como «TATO», es un joven rapero, sin madre y padre, con una difícil problemática social en su barrio, que lo lleva a buscar refugio en el campo en casa de su abuelo OCTAVIO (76), un tradicional campesino, que desea heredarle su arte, al único familiar vivo que le queda. Ambos hombres se acompañarán en su día a día, en medio de una ciudad llena de promesas, tradiciones, miedos y contradicciones, donde se conocerán e intentarán entender el mundo del que cada uno proviene, pero en ese periplo, ese nieto se enamorará de la tradición de sus ancestros, ese abuelo se enamorará de las rimas de su nieto y ambos encontrarán la poesía que hay en lo que hacen Ellos tendrán que vencer esas barreras que le impone su ciudad, refugiándose

Una adolescente llega a las Galápagos con su papá, un biólogo experto en conservación de tortugas. Mientras él da charlas sobre crianza de especies en riesgo de extinción, ella enfrenta los riesgos de su propia especie. Como las iguanas, que para sobrevivir mutaron en criaturas marinas, Carla se transformará en Isla y aprenderá a aferrarse a la piedra, sumergirse y esperar.

Un actor inicia su propia investigación sobre los pasos del Papa Francisco, para comprender al personaje que va a interpretar en Buenos Aires. Es entonces que inicia su propio viaje desde Génova a Roma y a Argentina para ser testigo de los orígenes inmigrantes del Papa. (Reseña escrita por Pressbook),

Es 1880 en la fría y lluviosa isla de Chiloé, al sur de Chile. Ahí, vive Rosa Raín, una niña indígena de 11 años, que toda su vida ha trabajado como empleada en un fundo de colonos alemanes. Una mañana, todo el rebaño de corderos del fundo aparece muerto misteriosamente entre la niebla. La niña y su padre son señalados como sospechosos Sin hogar y pensando en hacer justicia, llega donde Mateo Coñuecar, un huilliche viejo; Rosa no sabe bien en qué se ha metido.

Julia vuelve a la provincia de Misiones, en el límite fronterizo entre Argentina y Brasil, después de siete años de ausencia. Viene a firmar el documento que le permita a su ex pareja, Iván, retornar a Ucrania junto a la hija de ambos. Clara, la adolescente, no quiere hacer ese viaje ya que su existencia está en la Argentina. Éste es el motivo por el cual, aun cuando su madre es casi una desconocida para ella, pretende que la ayude a evitar su partida al extranjero. Julia abandonó su vida allí por una de las tantas estafas a las que está acostumbrada para sobrevivir. No tiene domicilio estable ni empleo fijo y aun cuando quisiera cambiar lo suficiente para aceptar el pedido de Clara, sabe que ese cambio no está en su naturaleza. Al poco tiempo de llegar, Julia acepta llevar en su auto a uno de los integrantes de la fuerte comunidad ucraniana que vive en la zona. El hombre se siente mal como para hacer su recorrido a pie, un camino de tierra bordeado por altos pastizales. Estando en el vehículo, el hombre se siente aún peor: le falta el aire y queda unos minutos inconsciente. Temerosa de que esa situación le ocasione problemas, Julia decide dejar al hombre en una parada de autobuses. Él lo acepta sin protestar aun cuando le cuesta trasladarse sin la ayuda de Julia. Al día siguiente, se esparce la noticia de que el hombre ha muerto. Además del sentimiento de culpa, Julia acarrea el miedo de que esa muerte la pueda perjudicar. Julia pasa esos tres días junto a Clara, visitando a la gente que fue parte de su vida allí e intentando convencer a su hija de que lo mejor que puede hacer es irse a Ucrania con su padre. Ella no tiene seguridad económica ni manera de cuidarla. Pese a ello, Clara fantasea con vivir juntas hasta cumplir la mayoría de edad y, poco a poco, Julia se va sintiendo tentada por sus planes. Mientras tanto, la gente del lugar busca al responsable de la muerte del hombre y presumen fue un homicidio. Es así como ese fin de semana, destinado al reencuentro entre madre e hija, se verá teñido por el constante temor de Julia a ser apresada.

La historia de la «mafia del intercambio», que reemplaza a personas en estado vegetativo por muertos declarados en casas familiares. Miguel es uno de esos fugitivos, escondidos en Joanópolis en el interior de São Paulo.

Pájaro Tamai y Marciano Miranda, dos jóvenes de veinte y unos años agonizar en un parque de diversiones desierto, un poco después de que ambos se enfrentaran en un duelo a cuchillo, resolviendo una enemistad que enfrentan desde la infancia y eso fue heredado de sus padres. La historia de las dos familias, Tamai y Miranda, es la historia de resentimiento latente. Los padres, Tamai y Miranda, se odiaban. Aunque el odio entre la familia, los padres no pudo evitar que sus hijos Pajarito y Marciano fuesen amigos inseparables en la infancia. En las calles, tierra baldías y carreteras del barrio, todos los niños se unieron y formaron un solo batallón. No importaba el apellido y de dónde venían. La la familia era el lugar al que volvían a comer y dormir. LADRILLEROS es un drama, una especie de Romeo y Julieta con un enfoque homosexual, que reconstruye la historia de rencor de dos familias vecinas, los Tamai y los Miranda.
De este rencor, además de la tragedia, el amor entre lel hijo de Tamai, Pájaro, y Angel, el menor de los Miranda.

Andrés, un joven graduado de cine en el extranjero, regresa a la República Dominicana creyendo que no tiene talento para ser director. Sus padres, para ayudarlo a empezar su carrera, comparten un viejo guion que Andrés escribió antes de marchar con un productor, amigo de la familia, que se anima con el proyecto y ofrece producir la película cuando regrese. Andrés, sin embargo, no sabe cómo decirles a sus padres que ya no está interesado en rodar ese guion…

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