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Adrián Solar, presidente de la FIPCA: “Lo de ‘Avengers: Endgame’ en Iberoamérica es un pésimo precedente a futuro”

07, jun 2019 / Tags: , , , , , , , , , ,
por Ibermedia

Adrián Solar, con su familia, en la gala de los VI Premios Platino 2019. © Carlos Moore | Telemetro.

Hace unos días arrancó en Madrid la Semana del Cine Chileno, un ciclo itinerante de diez de las mejores películas de ese país producidas en los últimos diez años que se proyectará también en París, Berlín y Los Ángeles (Estados Unidos). Con motivo de esa celebración estuvo en España el reconocido productor chileno Adrián Solar, quien además acaba de ser reelegido como presidente de la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (FIPCA). La visita de Solar era noticia por varios motivos. No sólo porque recientemente también se celebró la sexta edición de los Premios Platino —una iniciativa para destacar el valor del cine iberoamericano y fortalecer la industria en nuestros países en cuya creación participó activamente la FIPCA— sino porque en ella la FIPCA emitió un comunicado llamando la atención sobre los métodos de monopolización cada vez más agresivos de los estudios de Hollywood para estrenar sus películas en la región. De todo esto, así como de la paralización del potente cine brasileño tras la elección de Jair Bolsonaro, del cine iberoamericano en general, del centroamericano, del chileno y de las películas que Solar sigue produciendo como el gran cineasta que es, conversamos ampliamente en esta entrevista. Un acercamiento al cine de nuestros países desde la gestión, la industria y también por supuesto desde la pasión, el primer requisito para hacer cine en Iberoamérica.

*En la foto superior, Adrián Solar con su familia en la gala de los VI Premios Platino 2019, en la Riviera Maya de México. © Carlos Moore | Telemetro.

La vida de los peces, película de Matías Bize producida por Adrián Solar.

La vida de los peces, película de Matías Bize producida por Adrián Solar.

Escribe TOÑO ANGULO DANERI

Hablemos del comunicado que emitió la FIPCA durante los VI Premios Platino frente a la monopolización de las salas de cine cada vez más agresiva por parte de los tanques de Hollywood. El dato es que con Avengers: Endgame han copado hasta el 80% de la oferta cinematográfica en América Latina.

El tema de los tanques de Hollywood nos preocupa de siempre, no es nuevo. Es habitual que cada vez que aparece un blockbuster norteamericano entre dando codazos y sacando sobre todo a las cinematografías pequeñas fuera del mercado. Las películas nacionales o que tienen un público más reducido las dejan en cero. Incluso a veces, aunque estuvieran funcionando bien durante tres o cuatro semanas, las quitan, no les dan más espacio, y después ya no se pueden reponer.

Más que un comunicado, es un llamado a las autoridades cinematográficas para decirles: “Señores, por favor, sentémonos juntos, conversemos y veamos cómo podemos implementar algunas políticas, no necesariamente proteccionistas, pero sí que defiendan los intereses del cine iberoamericano, del cine autor y del cine con una connotación más cultural”.

No podemos seguir permitiendo esta avalancha de la cual muchos son cómplices, empezando por las cadenas de exhibición que viven más del popcorn que de las entradas que venden.

La intención del comunicado es ver cómo podemos utilizar medidas que no sean discriminatorias, pero que sí al menos sean reguladoras.

¿Hay algún avance?

Estamos en ello. Lo que sí hemos recibido son muchas consultas. Incluso sé que LatAmcinema planea publicar un informe, pero están recabando más información de las estadísticas reales. En Argentina sí sabemos con seguridad que fue sobre el 80%, y eso es muy fuerte.

Hasta España se ha puesto en la cola para elevar a la nueva entrega de Avengers al podio de la película más taquillera de la historia. Y estamos hablando de Europa, donde siempre ha habido una defensa institucional del cine propio.

Es algo que nos preocupa, porque es un pésimo precedente a futuro. En el fondo son prácticas monopólicas.

Adrián Solar, productor chileno y presidente de la FIPCA.

Adrián Solar, productor chileno y presidente de la FIPCA. © Jessica Backhaus.

Tenemos que consolidar la presencia del cine iberoamericano en Iberoamérica. Cómo se pueden ver estas películas en nuestros propios países. Cómo los ecuatorianos pueden ver cine peruano o chileno

Si siempre lo han sido, ¿qué dirías que ha cambiado para que los blockbusters sean hoy más agresivos? ¿Tiene que ver con la disminución de público en las salas, es decir, con la urgencia de levantar con una sola película el dinero que antes ganaban con cinco?

Pero también con una sola película se gastan hoy lo que antes se gastaban en cinco. El gasto que hacen en marketing es impresionante, son cantidades inconcebibles.

Los Premios Platino, cada vez más reconocidos y prestigiosos en América y Europa, acaban de celebrar su sexta edición anual. ¿Te animas a hacer un balance?

Cuando partimos con esto, la verdad es que nos tomaban un poquito por locos, no eran muchos los que creían en el proyecto. Recuerdo que su impulsor, Miguel Ángel Benzal [director general de la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales, EGEDA], me invitó a participar e invitó también a la FIPCA y a miembros de la presidencia a formar parte de la organización. Todo surgió en el Foro EGEDA-FIPCA del Audiovisual Iberoamericano, y había mucho escepticismo: “No, esto es imposible, no lo van a lograr, no se puede hacer un premio iberoamericano, el mundo del cine iberoamericano es demasiado heterogéneo”. Pero hicimos la primera edición en Panamá, que para mí por lo menos fue la más simbólica, porque es como el nacimiento de un niño, con mucho esfuerzo y mucha ilusión, y desde ese momento creo que se consagró. Las galas posteriores han sido unas mejores que otras, eso no podemos saberlo antes, pero tienen una gran repercusión mediática, y el efecto para los lugares donde se hacen, sea en la Riviera Maya, Marbella, Madrid o Punta del Este en Uruguay, ha ido creciendo cada vez más.

De los treinta millones de dólares de efecto mediático que tuvimos en Panamá, pasamos el año pasado a más de ochenta y cinco millones. En ese sentido ya es un éxito. También lo es en cuanto a las películas que se presentan. El primer año rondábamos las setecientas películas y este año hemos llegado a las ochocientas y pico. Todo esto es un avance que nos dice que, pese a las dificultades que tienen todos nuestros países, el cine iberoamericano sigue siendo un cine pujante, porque se produce mucho, y mucha producción es de una gran calidad bastante pareja.

Como Platino tenemos todavía algunos desafíos. El más importante es que, pese a que estamos consolidados como marca, tenemos que ayudar a consolidar la presencia del cine iberoamericano en Iberoamérica. Cómo se pueden ver estas películas en nuestros propios países, cómo llegan al público. Cómo los ecuatorianos pueden ver cine peruano o chileno, o cómo en Chile se puede ver cine paraguayo o centroamericano. Porque éste es uno de nuestros grandes objetivos: fortalecer la industria y, en segundo lugar, crear un star system, que hasta el momento creo que sólo es fuerte en México o Argentina, mientras que en otros países aún es incipiente.

Proibido proibir, película brasileña de Jorge Durán producida por Solar.

Proibido proibir, película brasileña de Jorge Durán producida por Solar.

Si me permites que te lo pregunte así, a bocajarro, ¿para qué sirven los premios más allá de reconocer el talento de artistas y creadores? De los objetivos que has mencionado, crear un star system para contribuir a que se vea cine iberoamericano en nuestros países parece fundamental.

¡Absolutamente! Es necesario, por eso nos preocupamos tanto de que los rostros iberoamericanos tengan mucha presencia en nuestras galas. Además, que acompañen el proceso, que meses antes las celebrities iberoamericanas estén presentes en las redes sociales hablando de la importancia de los Platino. En eso hemos logrado este año una gran convocatoria.

Lo otro importante es que este año tuvimos una actividad nueva que fue tremendamente exitosa. Nos habíamos dado cuenta de que en las ediciones anteriores se había generado un networking natural, se habían producido encuentros entre directores europeos o españoles con actores latinoamericanos, y al revés. Eso se tradujo en un intercambio natural de personas que se conocieron —directores, actores, productores— y dos años después teníamos películas hechas por gente que se había conocido ahí. Así que esta vez decidimos institucionalizarlo y crear jornadas de networking, pitching, foros, mesas redondas. Dedicamos un día entero a estas actividades e invitamos a todos los profesionales de la industria a participar, ¡y fue un tremendo éxito!

Vino Netflix, que hizo una selección de varios proyectos e invitaron a sus creadores a presentar sus propuestas en pitch de veinte minutos de duración cada uno. También hubo muchas mesas redondas de trabajo en torno a cómo acercarnos más y cómo coproducir. Creo que es un paso importante y un elemento nuevo dentro de los Platino: el tomar consciencia de que para ser industria hay que generar no sólo encuentros casuales, sino organizados.

Antes de los Platino estaba también el Premio Buñuel. ¿Qué recuerdas de esos tiempos?

El Premio Buñuel era para una sola película que se premiaba al año, y como productor tengo el honor de haberlo ganado dos veces. No quisiera pasar por pedante, pero diría que es un poco el inicio. Era el único premio iberoamericano que existía, en el que competían los dieciocho países iberoamericanos miembros de la FIPCA. Tratábamos siempre de tener un jurado internacional, integrado por directores de festivales que no estuviesen relacionados con nosotros, y era un premio muy cotizado, bien dotado, que los profesionales y la gente recibía con cariño. Era la noticia con la cual destacaba en ese momento la FIPCA una vez al año. Hoy, con los Platino, el impacto es muchísimo mayor.

En las primeras ediciones tuvimos también el Premio Camilo Vives, que era un poco la continuación. Luego dijimos: “Dediquémonos de lleno a los Platino porque, si no, va a haber el premio EGEDA, el premio FIPCA, y el premio tiene que ser sólo uno, con un solo nombre”.

Carne de perro, película de Fernando Guzzoni producida por Solar.

Carne de perro, película de Fernando Guzzoni producida por Solar.

La FIPCA acaba de cumplir veintidós años desde su fundación. Has sido presidente un período y acabas de ser reelegido para cuatro años más…

Cuatro años no, son períodos de tres años. En realidad, yo acabo de terminar mi segundo período. El primero correspondía a la reglamentación anterior, antes de que generásemos nuevos estatutos y decidiéramos que un presidente no podría ser elegido para más de dos períodos. De modo que acabo de ser reelegido para mi segundo período con la nueva reglamentación de la FIPCA. Llevo seis años y en total estaré nueve, hasta el 2022.

Hay una parte visible de los logros de la FIPCA a través de los Premios Platino y también del gran momento que vive el cine iberoamericano y el latinoamericano en particular, que no deja de recibir reconocimientos en cuanto festival internacional de prestigio se presenta. ¿Qué me dirías de los logros invisibles, lo que no llega a ver el espectador común?

Como FIPCA tenemos dos instancias de trabajo. Una es la junta directiva, en la cual estamos representados todos los países, una persona por país, y luego tenemos la presidencia, que está compuesta por cinco personas más un secretario ejecutivo.

En un comienzo yo diría que el peso de la gestión recaía en la presidencia, y ahí se hizo un buen trabajo de restructuración de la FIPCA, de retomar nuestras obligaciones institucionales con Ibermedia y con la CAACI [Conferencia de Autoridades Audiovisuales y Cinematográficas de Iberoamérica]. Nuestra alianza con EGEDA también nos ha permitido perfilarnos mucho. Hemos intervenido allá donde nos han pedido que intervengamos, cooperado con las leyes de cine y enviado cartas a instituciones de gobierno para destacar algún problema que se genere o felicitar por algún paso que se ha dado. Ahí está todo ese trabajo hecho.

En la nueva etapa, la junta directiva ha pasado a tener un rol mucho más importante, ya no todo recae en la presidencia. La presidencia va a tener un rol más de coordinación, y vamos a trabajar con tres comités de trabajo:

· Una iniciativa que lanzamos desde la presidencia para trabajar con la CAACI e Ibermedia en la reformulación del Convenio Iberoamericano de Coproducción, un poco para hacerlo más operativo, más fácil, más amigable. Esta comisión de trabajo está presidida por el primer vicepresidente de la FIPCA, que es Ignacio Rey, de Argentina.

· Una segunda comisión encargada de hacer un estudio comparativo de las distintas leyes e instancias de financiamiento en los países líderes en producción. La dificultad es que esto es muy dinámico y hay que estar haciendo updates permanentemente. La iniciativa nació del delegado de Guatemala y fue inmediatamente acogida, y va a salir una especie de manual operativo para todos los países.

· También hemos creado una comisión de género. Es absolutamente necesario generar nuevos espacios de participación de las mujeres en la industria cinematográfica, no sólo en el interior de la FIPCA, sino hacer un diagnóstico completo de la situación y ver qué pasos se pueden dar o qué recomendaciones podemos hacer. Sabemos que hay países que han avanzado en esto. Chile, por ejemplo, tiene un protocolo sobre el trato del tema de género y cómo enfrentar los posibles casos de abusos laborales y de acoso. En Argentina igualmente se ha avanzado muchísimo, y un poco también en Ecuador y Colombia.

Adrián Solar entrevistado en los Premios Platino 2017. © Cine y Tele.

Adrián Solar entrevistado en los Premios Platino 2017. © Cine y Tele.

Cinematografías emergentes como las de Guatemala o Ecuador son una sorpresa muy agradable. O el caso de Uruguay, donde hacen una película y lo ganan todo

Me gustaría hacerte una pregunta más como productor que como presidente de la FIPCA. ¿Cómo ves el panorama general de la producción cinematográfica iberoamericana?

Es un tema complicado, porque es muy difícil sintetizar una situación que es tan heterogénea y concentrarla en dos o tres frases. En la FIPCA somos dieciocho países, y no es lo mismo, por ejemplo, la situación de México que la situación de Ecuador.

Ni la de Chile que la del Brasil actual post-Bolsonaro.

Exactamente. Tenemos países con cinematografías muy pujantes y muy poderosas, con leyes de cine que son tremendamente beneficiosas como son los casos de México, Colombia y Argentina, que son también países que producen cine de mucha calidad, y mucho. Luego tenemos países que producen menos pero de bastante calidad también, donde podemos ubicar a Chile, Uruguay o Perú. Y después cinematografías más emergentes que están dando mucho de que hablar hoy en día, como por ejemplo Guatemala, que acaba de ganar la Cámara de Oro en Cannes, Ecuador o Paraguay, que con dos o tres películas ha arrasado en el panorama internacional en los últimos años.

También diría que la situación en algunos casos es dramática, pero que pese a lo dramático se avanza bastante. En Argentina, pese a sus problemas de devaluación del peso, el INCAA sigue fomentando el cine, siguen produciendo la misma cantidad de películas y de muchísima calidad. Quizá se reducen los gastos o los días de filmación, pero el ritmo de producción no ha parado. En México, ya lo ves: hoy todo el mundo se rinde al cine mexicano.

Para mí, cinematografías emergentes como las de Guatemala o Ecuador son una sorpresa muy agradable. O el caso de Uruguay, donde hacen una película y lo ganan todo. Personalmente me dio mucha pena que La noche de 12 años no obtuviese un reconocimiento en los Platino porque creo que es una de las grandes películas del año.

Sobre este panorama general me gustaría pedirte que pusieras en primer plano dos cinematografías. Una de ellas es la de Brasil. Es, junto a la mexicana, una de las más potentes de toda la región, con 11 mil millones de dólares de facturación anual, empleo para casi 300.000 personas, 13.000 empresas. Y la llegada al poder del gobierno de ultraderecha de Jair Bolsonaro la ha puesto en peligro.

Como FIPCA reaccionamos rápidamente a esto y sacamos un comunicado que fue publicado en LatAmcinema y está también en la web de los Platino, donde como dices las cifras son siderales. La situación es dramática, incluso aterradora, porque se ha paralizado la producción de un día para otro por una disposición que ha decidido que el cine brasileño no puede seguir funcionando. ¡Todos los mecanismos de producción están parados!

Seguirán haciendo producciones a través de O’Globo o empresas privadas similares, pero todos los mecanismos de fomento que hicieron grande al cine brasileño se han paralizado por completo. Dicen que porque hay que reestructurarlo y dentro de esa reestructura no hay flujo de dinero y se han cortado los fondos. El daño que le hacen a la industria y a la gente que trabaja es impresionante. Películas que están en plena producción que no se pueden seguir realizando.

Y el daño nos repercute a todos, porque hay muchas películas que se hacen con convenios de coproducción. Chile tienen convenio de coproducción con Brasil, Argentina tiene convenios directos, y todos se ven afectados.

También nos vemos afectados en el consumo. Excelentes películas que podríamos ver ya nos las veremos durante algún tiempo. Vamos a extrañar mucho la presencia de Brasil en los próximos grandes eventos cinematográficos. Y Brasil va a extrañar mucho su cine porque recuperar este tiempo perdido no es fácil, las pérdidas en todo sentido son siderales.

Me imagino que la FIPCA seguirá mirando de cerca el tema.

Hace poco me hicieron una entrevista para un periódico brasileño y yo les decía: “Miren, a lo largo de la historia se han hecho muchos intentos de destruir la cultura y el cine, pero al final la cultura siempre se impone a la ignorancia y a la barbarie. Porque esto es un acto de ignorancia y la ignorancia va acoplada a la barbarie”.

Lo creo de verdad. No van a destruir el cine brasileño, de alguna forma va a sobrevivir, vamos a seguir viendo el gran cine brasileño que venimos viendo desde hace muchos años. Es una crisis, por puesto, pero el cine brasileño es más fuerte que un gobierno de paso.

Los fusileros, libro de Juan Cristóbal Peña que ha sido llevado al cine por Juan Ignacio Sabatini con Solar de productor.

Los fusileros, libro de Juan Cristóbal Peña que ha sido llevado al cine por Juan Ignacio Sabatini con Solar de productor.

El otro país sobre el que me gustaría que pusieras el foco es Chile. No sólo porque eres un reconocido productor de cine chileno, sino porque en cuestión de reconocimiento y premios internacionales —incluido el Oscar— es evidente que si hay una cinematografía iberoamericana que ha dado un salto espectacular en los últimos años es la chilena.

En documental Chile siempre destacó. Los directores chilenos son muy fuertes, han sabido ganarse los espacios de fomento internacional, son invitados obligados en todos los festivales del género. Yo siempre he admirado la fuerza del documental chileno, su tradición y su éxito.

Eso es verdad. Lo justo sería decir que el que ha dado un salto espectacular es el cine de ficción chileno.

Lo que también defiendo es que los nuevos cineastas no existirían sin los viejos. O sea, no hay ninguna razón por la cual renegar de los cineastas históricos de Chile, que fueron los que empezaron haciendo cine hipotecando sus casas o con las madres cocinando para el equipo de rodaje, e igual lograron obras maestras como El chacal de Nahueltoro [de Miguel Littín], una obra que ganó muchísimos premios e hizo famoso el cine chileno fuera del país.

En documental está La batalla de Chile, la lucha de un pueblo sin armas [de Patricio Guzmán], y hay otros documentalistas chilenos importantes como Aldo Francia, Joaquín Kaulen, Raúl Ruiz. Todos sentaron las bases para que hoy día exista un cine chileno muy reconocido.

La producción ha aumentado bastante porque lo bueno del cine chileno es que es muy heterogéneo, no es monotemático. No es un cine que habla sólo de política o de drama. Habla de fantasía, de terror, de relaciones de pareja, temas de género, homosexualidad. Está el intento y el esfuerzo de los cineastas por diversificar, y yo creo que en eso radica la fortaleza del nuevo cine chileno.

El daño al cine brasileño nos repercute a todos, no sólo porque muchas películas se hacen en coproducción con Brasil, sino porque excelentes películas brasileñas que podríamos ver ya nos las veremos durante algún tiempo

Es lo que acabamos de ver en el arranque de la Semana del Cine Chileno en Madrid, que en breve se podrá ver también en París, Berlín y Los Ángeles.

He tenido la oportunidad de estar acá, coincidir con esta celebración y ver esta selección de diez películas de los últimos diez años realizada por diez importantes programadores de festivales.

Pero no debemos olvidar algo. Lo que sin duda le falta al cine chileno son políticas de fomento. El cine chileno no puede seguir haciéndose con los escasos recursos que hoy reparte el Estado. Tenemos que trabajar con otros países porque en Chile es muy difícil hacer películas que respondan a los formatos y a las facturas que exige hoy día el mercado internacional. No podemos seguir haciendo un cine artesanal. Se tiene que notar cierta factura para estar presentes en los grandes eventos. Y aun así, igual lo logramos, lo cual muestra que hay talento, pero faltan políticas de fomento.

En esto quiero destacar la participación de la Asociación de Productores chilenos, que están creando foros e instancias de discusión con empresarios, parlamentarios e instancias de gobierno para ver de qué forma podríamos asumir modelos similares a los que se han implementado con mucho éxito en otros países. Por ejemplo, el modelo colombiano o mexicano, que sí acompañan incrementando los recursos para producir más y mejor cine.

Pese a todo, este año se viene muy bien. Hay una importante película de Pablo Larraín, otra de Andrés Wood, y también viene una película de un director que se llama Juan Ignacio Sabatini de la cual yo soy el productor. Todas están ya listas para estrenarse en la segunda mitad de este año o a comienzos del próximo.

Justo te lo iba a preguntar y en cierta forma ya me has contestado: si siendo presidente de la FIPCA no extrañabas la producción.

¡Sigo produciendo, por supuesto! La FIPCA no es un trabajo full time. Toma su tiempo, sí, un veinte o treinta por ciento de mi actividad semanal, pero la producción es mi pasión. La película que acabo de terminar de producir se llama Los fusileros.

Conozco el libro, es una crónica periodística, y aquí dimos la noticia de la finalización del rodaje.

Exactamente. Es una coproducción con España y Argentina. Ayer hablé con el director, y me dijo: “Nos vemos en el Conecta Fiction de Pamplona y te muestro el corte”.

La otra que vamos a rodar este año es la nueva película de Matías Bize, con quien ya he trabajado en varias oportunidades [En la cama, La vida de los peces, La memoria del agua]. Otra vez es una película sobre relaciones, que es lo suyo, pero a partir de un tema tabú del cual no se solía hablar hasta ahora. Eso sí, lo vamos a tratar con la delicadeza y la profundidad que Matías tiene.

Tengo entendido que vives en Berlín. ¿Cómo ves desde ahí la relación —en mi opinión cada vez más estrecha— entre el cine latinoamericano y el europeo más allá de España?

Vivo en Berlín pero la compañía productora está en Santiago, así que tengo que estar en Chile regularmente por asuntos administrativos o de producción: mirar locaciones, contratar equipo técnico. Y mi relación con los productores chilenos es bastante interesante.

La relación del cine latinoamericano con Europa efectivamente ha tenido avances. Nosotros tenemos convenio de coproducción con Francia, España e Italia y ahora con Alemania, con lo cual se facilitan bastante las cosas. Una película chilena en coproducción puede ser también alemana, y eso es una ventaja. A mí me toca de cerca por vivir allí, por hablar el idioma, así que veo la coproducción con Alemania con buenos ojos.

Quienes tradicionalmente han coproducido más con nosotros han sido los franceses y los españoles. Espero que España pueda ganar más espacio en los próximos años. Aun así, los que siempre han estado más avanzados en esto son los argentinos. El hecho de que Argentina se haya incorporado como miembro asociado al fondo Euroimages creo que es un paso importantísimo, y yo confío en que eso abra las puertas a otros países y a otras industrias cinematográficas.

En cuanto a España, supongo que tiene que generarse una mayor empatía y un mayor atractivo por lo que nosotros producimos. Y no me refiero a los productores españoles, sino a las instancias que deciden, como TVE, Movistar, Atresmedia, las plataformas de streaming o el mismo ICAA, que son quienes deben abrir un poco más su panorama y pensar que es bueno estar presente y nos prestigia a todos.

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