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Adiós al cubano Enrique Molina, otro grandísimo actor de Latinoamérica

Hace casi un mes hacíamos nuestra esta triste noticia llegada desde Brasil: “Un minuto de silencio: ha muerto el gran actor brasileño Tarcísio Meira”. Hoy nos toca decir lo mismo de otro grandísimo actor cuya figura trascendió las pantallas de su país, Cuba, para elevarse como un referente del cine de la región: Enrique Molina, muy celebrado y querido por sus interpretaciones en películas como Hello Hemingway (Fernando Pérez, 1990), Un paraíso bajo las estrellas, Esther en alguna parte, La cosa humana y Los buenos demonios (Gerardo Chijona, 2000, 2013, 2016 y 2018, respectivamente) o El cuerno de la abundancia (Juan Carlos Tabío, 2008), y, sobre todo, por su papel en la telenovela Tierra brava (Xiomara Blanco, 1997-1998) que cautivó la atención de miles de cubanos durante más de cien capítulos.

Nacido en Bauta, en la actual provincia de Artemisa, en octubre de 1943, Enrique Molina estaba por cumplir los 78 cuando cayó enfermo de Covid. Como escribió Juan Morales Agüero para Juventud Rebelde, antes que noticia, su muerte fue un rumor. “«Murió Enrique Molina», se corrió hace poco por las redes sociales. Su hijo Pavel le salió al paso al rumor y lo desmintió. «Mi papá está vivo y batallando como un león», escribió en un post. Pero la Covid-19 sólo le había dado una tregua. Regresó y, como en las tragedias griegas, privó del aliento a un hombre que convirtió la actuación en la razón de su vida”.

De los muchos, muchísimos artículos que desde ese día han trazado una semblanza de su vida y su figura como actor de talla continental, hay uno escrito por Laura Mercedes Giráldez para Granma que nos permitimos reproducir bajo la convicción sincera de que todo lo que podamos decir nosotros ella ya lo dice aquí con el justo aliento poético que Enrique Molina se merece:

¿A dónde ha ido a vivir Enrique Molina?, por Laura Mercedes Giráldez

“Frente a la pantalla chica, casi siempre en horario estelar, familias enteras pasaban consternadas de odiarlo visceralmente a amarlo sin reparos, de rechazarlo a darle ánimo, aunque fuese sólo un personaje de ficción. Y es que sus interpretaciones, ¡tan orgánicas!, concedían un toque de verosimilitud a cada producción en las que intervino. Enrique Molina no necesitó más para dar cuenta de la grandeza de su talento y su entrega a la profesión.”

“Después de dejar la escuela con diez años fue vendedor ambulante, manisero, bolitero, limpiador de zapatos, fregador de autos; pero ese niño «luchador», nacido en Bauta en 1943, se convertiría en maestro no sólo de la escena televisiva, sino también del teatro, el cine y la radio cubanos.”

“Enrique Molina, Premio Nacional de Televisión 2020 y de muchos otros reconocimientos, falleció en la madrugada de este viernes a causa de complicaciones derivadas de la Covid-19.”

“Seriales, aventuras, telenovelas, con su presencia constante y de probada altura en la programación dramatizada de la televisión nacional, a lo que se suman la constancia en el estudio y la preparación, lo hicieron presente en la cotidianidad de los hogares de la Isla.”

“El Silvestre Cañizo de Tierra brava, el Sixto de La cara oculta de la luna, el Jeremías de Destino prohibido, el Matías de En silencio ha tenido que ser, el Lenin de El carillón del Kremlim, y los otros tantos personajes que encarnó en Los comandos del silencio, Bajo el mismo sol, La otra esquina, y demás producciones televisuales, lo convierten, indiscutiblemente, en una de las figuras más representativas del panorama artístico de la Mayor de las Antillas, en el que desarrolló su vasta carrera.”

“A pesar de que las generaciones más jóvenes lo asocian directamente con la televisión, fue un intérprete versátil, capaz de incursionar exitosamente en las tablas, donde inició su vida artística en la década de los 60, en el movimiento de aficionados de Santiago de Cuba, ciudad en la que vivió durante diez años.”

“Comenzó en un grupo del Sindicato Gastronómico de esa provincia y, mientras trabajaba de dependiente en el café Nubiola, conoció a otros grandes como Obelia Blanco, Félix Pérez, Raúl Pomares, María Eugenia García, quienes formaban parte de lo que sería su primera escuela artística, el Conjunto Dramático de Oriente.”

“Sobre ese inicio profesional, Molina contó que la primera vez que los directores le hablaron de Stanislavski, Grotowski y Brecht, le dieron «ganas de bajar la escalera corriendo»; todos los que hemos conocido su obra agradecemos que no lo haya hecho.”

Una novia para David, El Benny, El hombre de Maisinicú, Caravana, Un paraíso bajo las estrellas, Barrio Cuba, El cuerno de la abundancia, Contigo pan y cebolla, Esther en alguna parte, Páginas del diario de Mauricio, son algunos de los filmes que marcaron su presencia en el séptimo arte, ámbito en el cual también destacó por sus brillantes interpretaciones.”

“Por el universo radial tampoco pasó desapercibido. Aunque para el popular artista la radio es «el medio más difícil», y su trayectoria en él fue breve, la experiencia de trabajar en CMKC le aportó nuevas formas de acercarse al público.”

“Cuando se complejizó su estado de salud, Enrique Molina se preparaba para grabar una nueva telenovela. Dijo adiós con el privilegio de saberse respetado y querido por el público, de haber tenido la experiencia de filmar series en vivo en la azotea, los pasillos, los sets del ICRT.”

“Sabemos que una insatisfacción le quedó: no haber podido interpretar a José Martí en su adultez, por la inevitable cancelación de la serie. Para ese rol fue capaz de bajar 42 libras [19 kilos] y someterse a varias intervenciones quirúrgicas, sacrificios que sólo es capaz de hacer quien se entrega a la actuación y tiene la seguridad de que un personaje bien logrado puede llegar a muchas almas, lo que habla de su profesionalismo, pero también de su integridad como ser humano.”

“Su obra artística estuvo lejos del encasillamiento, a pesar de que dominaba la capacidad para interpretar roles complejos. Estudiar a fondo la psicología del personaje, fundirse con él hasta entender sus interioridades y actitudes, y encargarse personalmente de caracterizarlo físicamente fueron puntales del trabajo de una de las figuras paradigmáticas de la actuación en Cuba.”

“Con esa fórmula le dio vida a Silvestre Cañizo, que originalmente era un papel pequeño. Molina indagó en las vicisitudes y daños sufridos por él hasta entender los motivos de sus discapacidades, explotó la posibilidad de crecerse en Tierra brava, y lo consiguió. Toda Cuba lo identifica por tal interpretación.”

“Precisamente, ese es el mismo público que durante semanas se mantuvo al tanto de su condición médica. Los mensajes de aliento llegaron desde las redes sociales, las llamadas telefónicas, en la pregunta en una parada o a la vecina por la evolución de ese hombre virtuoso.”

“Estremece cada vez que esta pandemia arrastra con su velo de muerte otra vida; pero cuando se trata de seres que nos parecen eternos porque han vivido tantas vidas frente a la cámara, ante el telón o detrás del micrófono, duele un poco más, duele en ese espacio donde sólo habitan aquellos que han movido nuestras conciencias, que ocupan un pedacito del día a día.”

“A la memoria agradecida de su pueblo, donde se quedan los grandes, allí ha ido Enrique Molina.”

Crédito de la imagen: Enrique Molina interpretando a Larry Po en Esther en alguna parte, la versión cinematográfica de la novela homónima de Eliseo Alberto dirigida por Gerardo Chijona (2013).

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