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Adrián Solar, presidente de la FIPCA: “Lo de 'Avengers: Endgame' en Iberoamérica es un pésimo precedente a futuro”

Hace unos días arrancó en Madrid la Semana del Cine Chileno, un ciclo itinerante de diez de las mejores películas de ese país producidas en los últimos diez años que se proyectará también en París, Berlín y Los Ángeles (Estados Unidos). Con motivo de esa celebración estuvo en España el reconocido productor chileno Adrián Solar, quien además acaba de ser reelegido como presidente de la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (FIPCA). La visita de Solar era noticia por varios motivos. No sólo porque recientemente también se celebró la sexta edición de los Premios Platino —una iniciativa para destacar el valor del cine iberoamericano y fortalecer la industria en nuestros países en cuya creación participó activamente la FIPCA— sino porque en ella la FIPCA emitió un comunicado llamando la atención sobre los métodos de monopolización cada vez más agresivos de los estudios de Hollywood para estrenar sus películas en la región. De todo esto, así como de la paralización del potente cine brasileño tras la elección de Jair Bolsonaro, del cine iberoamericano en general, del centroamericano, del chileno y de las películas que Solar sigue produciendo como el gran cineasta que es, conversamos ampliamente en esta entrevista. Un acercamiento al cine de nuestros países desde la gestión, la industria y también por supuesto desde la pasión, el primer requisito para hacer cine en Iberoamérica.
Há alguns dias arrancou em Madrid a Semana do Cinema Chileno, um ciclo itinerante de dez dos melhores filmes desse país produzidos nos últimos dez anos que será projetado também em Paris, Berlim e Los Angeles (Estados Unidos). Por ocasião dessa celebração, o reputado produtor chileno Adrián Solar, que acaba de ser reeleito presidente da Federação Ibero-americana de Produtores Cinematográficos e Audiovisuais (FIPCA). A visita de Solar era notícia por vários motivos. Não só porque recentemente também se celebrou a sexta edição dos Prémios Platino – uma iniciativa para destacar o valor do cinema ibero-americano e fortalecer a indústria nos nossos países em cuja criação a FIPCA participou ativamente – mas também porque nela a FIPCA emitiu um comunicado chamado a atenção para os métodos de monopolização cada vez mais agressivos dos estúdios de Hollywood para estrear os seus filmes na região. Sobre tudo isto, bem como sobre a paralisação do potente cinema brasileiro após a eleição de Jair Bolsonaro, o cinema ibero-americano em geral, o centro-americano, o chileno e os filmes que Solar continua a produzir como grande cineasta que é, conversamos amplamente nesta entrevista. Uma aproximação ao cinema dos nossos países partindo da gestão, da indústria e também do entusiasmo, o primeiro requisito para fazer cinema na Ibero-América.

*En la foto superior, Adrián Solar con su familia en la gala de los VI Premios Platino 2019, en la Riviera Maya de México. © Carlos Moore | Telemetro.

La vida de los peces, película de Matías Bize producida por Adrián Solar.
La vida de los peces, película de Matías Bize producida por Adrián Solar.

Escribe TOÑO ANGULO DANERI
Hablemos del comunicado que emitió la FIPCA durante los VI Premios Platino frente a la monopolización de las salas de cine cada vez más agresiva por parte de los tanques de Hollywood. El dato es que con Avengers: Endgame han copado hasta el 80% de la oferta cinematográfica en América Latina.
El tema de los tanques de Hollywood nos preocupa de siempre, no es nuevo. Es habitual que cada vez que aparece un blockbuster norteamericano entre dando codazos y sacando sobre todo a las cinematografías pequeñas fuera del mercado. Las películas nacionales o que tienen un público más reducido las dejan en cero. Incluso a veces, aunque estuvieran funcionando bien durante tres o cuatro semanas, las quitan, no les dan más espacio, y después ya no se pueden reponer.
Más que un comunicado, es un llamado a las autoridades cinematográficas para decirles: “Señores, por favor, sentémonos juntos, conversemos y veamos cómo podemos implementar algunas políticas, no necesariamente proteccionistas, pero sí que defiendan los intereses del cine iberoamericano, del cine autor y del cine con una connotación más cultural”.
No podemos seguir permitiendo esta avalancha de la cual muchos son cómplices, empezando por las cadenas de exhibición que viven más del popcorn que de las entradas que venden.
La intención del comunicado es ver cómo podemos utilizar medidas que no sean discriminatorias, pero que sí al menos sean reguladoras.
¿Hay algún avance?
Estamos en ello. Lo que sí hemos recibido son muchas consultas. Incluso sé que LatAmcinema planea publicar un informe, pero están recabando más información de las estadísticas reales. En Argentina sí sabemos con seguridad que fue sobre el 80%, y eso es muy fuerte.
Hasta España se ha puesto en la cola para elevar a la nueva entrega de Avengers al podio de la película más taquillera de la historia. Y estamos hablando de Europa, donde siempre ha habido una defensa institucional del cine propio.
Es algo que nos preocupa, porque es un pésimo precedente a futuro. En el fondo son prácticas monopólicas.
Adrián Solar, productor chileno y presidente de la FIPCA.
Adrián Solar, productor chileno y presidente de la FIPCA. © Jessica Backhaus.

Tenemos que consolidar la presencia del cine iberoamericano en Iberoamérica. Cómo se pueden ver estas películas en nuestros propios países. Cómo los ecuatorianos pueden ver cine peruano o chileno

Si siempre lo han sido, ¿qué dirías que ha cambiado para que los blockbusters sean hoy más agresivos? ¿Tiene que ver con la disminución de público en las salas, es decir, con la urgencia de levantar con una sola película el dinero que antes ganaban con cinco?
Pero también con una sola película se gastan hoy lo que antes se gastaban en cinco. El gasto que hacen en marketing es impresionante, son cantidades inconcebibles.
Los Premios Platino, cada vez más reconocidos y prestigiosos en América y Europa, acaban de celebrar su sexta edición anual. ¿Te animas a hacer un balance?
Cuando partimos con esto, la verdad es que nos tomaban un poquito por locos, no eran muchos los que creían en el proyecto. Recuerdo que su impulsor, Miguel Ángel Benzal [director general de la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales, EGEDA], me invitó a participar e invitó también a la FIPCA y a miembros de la presidencia a formar parte de la organización. Todo surgió en el Foro EGEDA-FIPCA del Audiovisual Iberoamericano, y había mucho escepticismo: “No, esto es imposible, no lo van a lograr, no se puede hacer un premio iberoamericano, el mundo del cine iberoamericano es demasiado heterogéneo”. Pero hicimos la primera edición en Panamá, que para mí por lo menos fue la más simbólica, porque es como el nacimiento de un niño, con mucho esfuerzo y mucha ilusión, y desde ese momento creo que se consagró. Las galas posteriores han sido unas mejores que otras, eso no podemos saberlo antes, pero tienen una gran repercusión mediática, y el efecto para los lugares donde se hacen, sea en la Riviera Maya, Marbella, Madrid o Punta del Este en Uruguay, ha ido creciendo cada vez más.
De los treinta millones de dólares de efecto mediático que tuvimos en Panamá, pasamos el año pasado a más de ochenta y cinco millones. En ese sentido ya es un éxito. También lo es en cuanto a las películas que se presentan. El primer año rondábamos las setecientas películas y este año hemos llegado a las ochocientas y pico. Todo esto es un avance que nos dice que, pese a las dificultades que tienen todos nuestros países, el cine iberoamericano sigue siendo un cine pujante, porque se produce mucho, y mucha producción es de una gran calidad bastante pareja.
Como Platino tenemos todavía algunos desafíos. El más importante es que, pese a que estamos consolidados como marca, tenemos que ayudar a consolidar la presencia del cine iberoamericano en Iberoamérica. Cómo se pueden ver estas películas en nuestros propios países, cómo llegan al público. Cómo los ecuatorianos pueden ver cine peruano o chileno, o cómo en Chile se puede ver cine paraguayo o centroamericano. Porque éste es uno de nuestros grandes objetivos: fortalecer la industria y, en segundo lugar, crear un star system, que hasta el momento creo que sólo es fuerte en México o Argentina, mientras que en otros países aún es incipiente.

Proibido proibir, película brasileña de Jorge Durán producida por Solar.
Proibido proibir, película brasileña de Jorge Durán producida por Solar.

Si me permites que te lo pregunte así, a bocajarro, ¿para qué sirven los premios más allá de reconocer el talento de artistas y creadores? De los objetivos que has mencionado, crear un star system para contribuir a que se vea cine iberoamericano en nuestros países parece fundamental.
¡Absolutamente! Es necesario, por eso nos preocupamos tanto de que los rostros iberoamericanos tengan mucha presencia en nuestras galas. Además, que acompañen el proceso, que meses antes las celebrities iberoamericanas estén presentes en las redes sociales hablando de la importancia de los Platino. En eso hemos logrado este año una gran convocatoria.
Lo otro importante es que este año tuvimos una actividad nueva que fue tremendamente exitosa. Nos habíamos dado cuenta de que en las ediciones anteriores se había generado un networking natural, se habían producido encuentros entre directores europeos o españoles con actores latinoamericanos, y al revés. Eso se tradujo en un intercambio natural de personas que se conocieron —directores, actores, productores— y dos años después teníamos películas hechas por gente que se había conocido ahí. Así que esta vez decidimos institucionalizarlo y crear jornadas de networking, pitching, foros, mesas redondas. Dedicamos un día entero a estas actividades e invitamos a todos los profesionales de la industria a participar, ¡y fue un tremendo éxito!
Vino Netflix, que hizo una selección de varios proyectos e invitaron a sus creadores a presentar sus propuestas en pitch de veinte minutos de duración cada uno. También hubo muchas mesas redondas de trabajo en torno a cómo acercarnos más y cómo coproducir. Creo que es un paso importante y un elemento nuevo dentro de los Platino: el tomar consciencia de que para ser industria hay que generar no sólo encuentros casuales, sino organizados.
Antes de los Platino estaba también el Premio Buñuel. ¿Qué recuerdas de esos tiempos?
El Premio Buñuel era para una sola película que se premiaba al año, y como productor tengo el honor de haberlo ganado dos veces. No quisiera pasar por pedante, pero diría que es un poco el inicio. Era el único premio iberoamericano que existía, en el que competían los dieciocho países iberoamericanos miembros de la FIPCA. Tratábamos siempre de tener un jurado internacional, integrado por directores de festivales que no estuviesen relacionados con nosotros, y era un premio muy cotizado, bien dotado, que los profesionales y la gente recibía con cariño. Era la noticia con la cual destacaba en ese momento la FIPCA una vez al año. Hoy, con los Platino, el impacto es muchísimo mayor.
En las primeras ediciones tuvimos también el Premio Camilo Vives, que era un poco la continuación. Luego dijimos: “Dediquémonos de lleno a los Platino porque, si no, va a haber el premio EGEDA, el premio FIPCA, y el premio tiene que ser sólo uno, con un solo nombre”.
Carne de perro, película de Fernando Guzzoni producida por Solar.
Carne de perro, película de Fernando Guzzoni producida por Solar.

La FIPCA acaba de cumplir veintidós años desde su fundación. Has sido presidente un período y acabas de ser reelegido para cuatro años más…
Cuatro años no, son períodos de tres años. En realidad, yo acabo de terminar mi segundo período. El primero correspondía a la reglamentación anterior, antes de que generásemos nuevos estatutos y decidiéramos que un presidente no podría ser elegido para más de dos períodos. De modo que acabo de ser reelegido para mi segundo período con la nueva reglamentación de la FIPCA. Llevo seis años y en total estaré nueve, hasta el 2022.
Hay una parte visible de los logros de la FIPCA a través de los Premios Platino y también del gran momento que vive el cine iberoamericano y el latinoamericano en particular, que no deja de recibir reconocimientos en cuanto festival internacional de prestigio se presenta. ¿Qué me dirías de los logros invisibles, lo que no llega a ver el espectador común?
Como FIPCA tenemos dos instancias de trabajo. Una es la junta directiva, en la cual estamos representados todos los países, una persona por país, y luego tenemos la presidencia, que está compuesta por cinco personas más un secretario ejecutivo.
En un comienzo yo diría que el peso de la gestión recaía en la presidencia, y ahí se hizo un buen trabajo de restructuración de la FIPCA, de retomar nuestras obligaciones institucionales con Ibermedia y con la CAACI [Conferencia de Autoridades Audiovisuales y Cinematográficas de Iberoamérica]. Nuestra alianza con EGEDA también nos ha permitido perfilarnos mucho. Hemos intervenido allá donde nos han pedido que intervengamos, cooperado con las leyes de cine y enviado cartas a instituciones de gobierno para destacar algún problema que se genere o felicitar por algún paso que se ha dado. Ahí está todo ese trabajo hecho.
En la nueva etapa, la junta directiva ha pasado a tener un rol mucho más importante, ya no todo recae en la presidencia. La presidencia va a tener un rol más de coordinación, y vamos a trabajar con tres comités de trabajo:
· Una iniciativa que lanzamos desde la presidencia para trabajar con la CAACI e Ibermedia en la reformulación del Convenio Iberoamericano de Coproducción, un poco para hacerlo más operativo, más fácil, más amigable. Esta comisión de trabajo está presidida por el primer vicepresidente de la FIPCA, que es Ignacio Rey, de Argentina.
· Una segunda comisión encargada de hacer un estudio comparativo de las distintas leyes e instancias de financiamiento en los países líderes en producción. La dificultad es que esto es muy dinámico y hay que estar haciendo updates permanentemente. La iniciativa nació del delegado de Guatemala y fue inmediatamente acogida, y va a salir una especie de manual operativo para todos los países.
· También hemos creado una comisión de género. Es absolutamente necesario generar nuevos espacios de participación de las mujeres en la industria cinematográfica, no sólo en el interior de la FIPCA, sino hacer un diagnóstico completo de la situación y ver qué pasos se pueden dar o qué recomendaciones podemos hacer. Sabemos que hay países que han avanzado en esto. Chile, por ejemplo, tiene un protocolo sobre el trato del tema de género y cómo enfrentar los posibles casos de abusos laborales y de acoso. En Argentina igualmente se ha avanzado muchísimo, y un poco también en Ecuador y Colombia.
Adrián Solar entrevistado en los Premios Platino 2017. © Cine y Tele.
Adrián Solar entrevistado en los Premios Platino 2017. © Cine y Tele.

Cinematografías emergentes como las de Guatemala o Ecuador son una sorpresa muy agradable. O el caso de Uruguay, donde hacen una película y lo ganan todo

Me gustaría hacerte una pregunta más como productor que como presidente de la FIPCA. ¿Cómo ves el panorama general de la producción cinematográfica iberoamericana?
Es un tema complicado, porque es muy difícil sintetizar una situación que es tan heterogénea y concentrarla en dos o tres frases. En la FIPCA somos dieciocho países, y no es lo mismo, por ejemplo, la situación de México que la situación de Ecuador.
Ni la de Chile que la del Brasil actual post-Bolsonaro.
Exactamente. Tenemos países con cinematografías muy pujantes y muy poderosas, con leyes de cine que son tremendamente beneficiosas como son los casos de México, Colombia y Argentina, que son también países que producen cine de mucha calidad, y mucho. Luego tenemos países que producen menos pero de bastante calidad también, donde podemos ubicar a Chile, Uruguay o Perú. Y después cinematografías más emergentes que están dando mucho de que hablar hoy en día, como por ejemplo Guatemala, que acaba de ganar la Cámara de Oro en Cannes, Ecuador o Paraguay, que con dos o tres películas ha arrasado en el panorama internacional en los últimos años.
También diría que la situación en algunos casos es dramática, pero que pese a lo dramático se avanza bastante. En Argentina, pese a sus problemas de devaluación del peso, el INCAA sigue fomentando el cine, siguen produciendo la misma cantidad de películas y de muchísima calidad. Quizá se reducen los gastos o los días de filmación, pero el ritmo de producción no ha parado. En México, ya lo ves: hoy todo el mundo se rinde al cine mexicano.
Para mí, cinematografías emergentes como las de Guatemala o Ecuador son una sorpresa muy agradable. O el caso de Uruguay, donde hacen una película y lo ganan todo. Personalmente me dio mucha pena que La noche de 12 años no obtuviese un reconocimiento en los Platino porque creo que es una de las grandes películas del año.
Sobre este panorama general me gustaría pedirte que pusieras en primer plano dos cinematografías. Una de ellas es la de Brasil. Es, junto a la mexicana, una de las más potentes de toda la región, con 11 mil millones de dólares de facturación anual, empleo para casi 300.000 personas, 13.000 empresas. Y la llegada al poder del gobierno de ultraderecha de Jair Bolsonaro la ha puesto en peligro.
Como FIPCA reaccionamos rápidamente a esto y sacamos un comunicado que fue publicado en LatAmcinema y está también en la web de los Platino, donde como dices las cifras son siderales. La situación es dramática, incluso aterradora, porque se ha paralizado la producción de un día para otro por una disposición que ha decidido que el cine brasileño no puede seguir funcionando. ¡Todos los mecanismos de producción están parados!
Seguirán haciendo producciones a través de O’Globo o empresas privadas similares, pero todos los mecanismos de fomento que hicieron grande al cine brasileño se han paralizado por completo. Dicen que porque hay que reestructurarlo y dentro de esa reestructura no hay flujo de dinero y se han cortado los fondos. El daño que le hacen a la industria y a la gente que trabaja es impresionante. Películas que están en plena producción que no se pueden seguir realizando.
Y el daño nos repercute a todos, porque hay muchas películas que se hacen con convenios de coproducción. Chile tienen convenio de coproducción con Brasil, Argentina tiene convenios directos, y todos se ven afectados.
También nos vemos afectados en el consumo. Excelentes películas que podríamos ver ya nos las veremos durante algún tiempo. Vamos a extrañar mucho la presencia de Brasil en los próximos grandes eventos cinematográficos. Y Brasil va a extrañar mucho su cine porque recuperar este tiempo perdido no es fácil, las pérdidas en todo sentido son siderales.
Me imagino que la FIPCA seguirá mirando de cerca el tema.
Hace poco me hicieron una entrevista para un periódico brasileño y yo les decía: “Miren, a lo largo de la historia se han hecho muchos intentos de destruir la cultura y el cine, pero al final la cultura siempre se impone a la ignorancia y a la barbarie. Porque esto es un acto de ignorancia y la ignorancia va acoplada a la barbarie”.
Lo creo de verdad. No van a destruir el cine brasileño, de alguna forma va a sobrevivir, vamos a seguir viendo el gran cine brasileño que venimos viendo desde hace muchos años. Es una crisis, por puesto, pero el cine brasileño es más fuerte que un gobierno de paso.

Los fusileros, libro de Juan Cristóbal Peña que ha sido llevado al cine por Juan Ignacio Sabatini con Solar de productor.
Los fusileros, libro de Juan Cristóbal Peña que ha sido llevado al cine por Juan Ignacio Sabatini con Solar de productor.

El otro país sobre el que me gustaría que pusieras el foco es Chile. No sólo porque eres un reconocido productor de cine chileno, sino porque en cuestión de reconocimiento y premios internacionales —incluido el Oscar— es evidente que si hay una cinematografía iberoamericana que ha dado un salto espectacular en los últimos años es la chilena.
En documental Chile siempre destacó. Los directores chilenos son muy fuertes, han sabido ganarse los espacios de fomento internacional, son invitados obligados en todos los festivales del género. Yo siempre he admirado la fuerza del documental chileno, su tradición y su éxito.
Eso es verdad. Lo justo sería decir que el que ha dado un salto espectacular es el cine de ficción chileno.
Lo que también defiendo es que los nuevos cineastas no existirían sin los viejos. O sea, no hay ninguna razón por la cual renegar de los cineastas históricos de Chile, que fueron los que empezaron haciendo cine hipotecando sus casas o con las madres cocinando para el equipo de rodaje, e igual lograron obras maestras como El chacal de Nahueltoro [de Miguel Littín], una obra que ganó muchísimos premios e hizo famoso el cine chileno fuera del país.
En documental está La batalla de Chile, la lucha de un pueblo sin armas [de Patricio Guzmán], y hay otros documentalistas chilenos importantes como Aldo Francia, Joaquín Kaulen, Raúl Ruiz. Todos sentaron las bases para que hoy día exista un cine chileno muy reconocido.
La producción ha aumentado bastante porque lo bueno del cine chileno es que es muy heterogéneo, no es monotemático. No es un cine que habla sólo de política o de drama. Habla de fantasía, de terror, de relaciones de pareja, temas de género, homosexualidad. Está el intento y el esfuerzo de los cineastas por diversificar, y yo creo que en eso radica la fortaleza del nuevo cine chileno.

El daño al cine brasileño nos repercute a todos, no sólo porque muchas películas se hacen en coproducción con Brasil, sino porque excelentes películas brasileñas que podríamos ver ya nos las veremos durante algún tiempo

Es lo que acabamos de ver en el arranque de la Semana del Cine Chileno en Madrid, que en breve se podrá ver también en París, Berlín y Los Ángeles.
He tenido la oportunidad de estar acá, coincidir con esta celebración y ver esta selección de diez películas de los últimos diez años realizada por diez importantes programadores de festivales.
Pero no debemos olvidar algo. Lo que sin duda le falta al cine chileno son políticas de fomento. El cine chileno no puede seguir haciéndose con los escasos recursos que hoy reparte el Estado. Tenemos que trabajar con otros países porque en Chile es muy difícil hacer películas que respondan a los formatos y a las facturas que exige hoy día el mercado internacional. No podemos seguir haciendo un cine artesanal. Se tiene que notar cierta factura para estar presentes en los grandes eventos. Y aun así, igual lo logramos, lo cual muestra que hay talento, pero faltan políticas de fomento.
En esto quiero destacar la participación de la Asociación de Productores chilenos, que están creando foros e instancias de discusión con empresarios, parlamentarios e instancias de gobierno para ver de qué forma podríamos asumir modelos similares a los que se han implementado con mucho éxito en otros países. Por ejemplo, el modelo colombiano o mexicano, que sí acompañan incrementando los recursos para producir más y mejor cine.
Pese a todo, este año se viene muy bien. Hay una importante película de Pablo Larraín, otra de Andrés Wood, y también viene una película de un director que se llama Juan Ignacio Sabatini de la cual yo soy el productor. Todas están ya listas para estrenarse en la segunda mitad de este año o a comienzos del próximo.
Justo te lo iba a preguntar y en cierta forma ya me has contestado: si siendo presidente de la FIPCA no extrañabas la producción.
¡Sigo produciendo, por supuesto! La FIPCA no es un trabajo full time. Toma su tiempo, sí, un veinte o treinta por ciento de mi actividad semanal, pero la producción es mi pasión. La película que acabo de terminar de producir se llama Los fusileros.
Conozco el libro, es una crónica periodística, y aquí dimos la noticia de la finalización del rodaje.
Exactamente. Es una coproducción con España y Argentina. Ayer hablé con el director, y me dijo: “Nos vemos en el Conecta Fiction de Pamplona y te muestro el corte”.
La otra que vamos a rodar este año es la nueva película de Matías Bize, con quien ya he trabajado en varias oportunidades [En la cama, La vida de los peces, La memoria del agua]. Otra vez es una película sobre relaciones, que es lo suyo, pero a partir de un tema tabú del cual no se solía hablar hasta ahora. Eso sí, lo vamos a tratar con la delicadeza y la profundidad que Matías tiene.
Tengo entendido que vives en Berlín. ¿Cómo ves desde ahí la relación —en mi opinión cada vez más estrecha— entre el cine latinoamericano y el europeo más allá de España?
Vivo en Berlín pero la compañía productora está en Santiago, así que tengo que estar en Chile regularmente por asuntos administrativos o de producción: mirar locaciones, contratar equipo técnico. Y mi relación con los productores chilenos es bastante interesante.
La relación del cine latinoamericano con Europa efectivamente ha tenido avances. Nosotros tenemos convenio de coproducción con Francia, España e Italia y ahora con Alemania, con lo cual se facilitan bastante las cosas. Una película chilena en coproducción puede ser también alemana, y eso es una ventaja. A mí me toca de cerca por vivir allí, por hablar el idioma, así que veo la coproducción con Alemania con buenos ojos.
Quienes tradicionalmente han coproducido más con nosotros han sido los franceses y los españoles. Espero que España pueda ganar más espacio en los próximos años. Aun así, los que siempre han estado más avanzados en esto son los argentinos. El hecho de que Argentina se haya incorporado como miembro asociado al fondo Euroimages creo que es un paso importantísimo, y yo confío en que eso abra las puertas a otros países y a otras industrias cinematográficas.
En cuanto a España, supongo que tiene que generarse una mayor empatía y un mayor atractivo por lo que nosotros producimos. Y no me refiero a los productores españoles, sino a las instancias que deciden, como TVE, Movistar, Atresmedia, las plataformas de streaming o el mismo ICAA, que son quienes deben abrir un poco más su panorama y pensar que es bueno estar presente y nos prestigia a todos.
*Na fotografia superior, Adrián Solar com a família na gala dos VI Prémios Platino 2019, na Riviera Maya do México. © Carlos Moore | Telemetro.

La vida de los peces, película de Matías Bize producida por Adrián Solar.
La vida de los peces, filme de Matías Bize produzido por Adrián Solar.

Escreve TOÑO ANGULO DANERI
Vamos falar do comunicado emitido pela FIPCA durante os VI Prémios Platino perante a monopolização das salas de cinema cada vez mais agressiva pelos tanques de Hollywood. A situação é que com Avengers: Endgame preencheram até 80% da oferta cinematográfica na América Latina.
A questão dos tanques de Hollywood sempre nos preocupou, não é novidade. É habitual que cada vez que aparece um blockbuster norte-americano chegue dando cotoveladas e tirando do mercado principalmente as cinematografias pequenas. Os filmes nacionais ou que têm um público menos numeroso ficam reduzidos a zero. Inclusivamente, por vezes, mesmo que estivessem a funcionar bem durante três ou quatro semanas, tiram-nos, não lhes dão mais espaço, e depois já não podem ser repostos.
Mais do que um comunicado, é um apelo às autoridades cinematográficas para lhes dizer: “Senhores, por favor, vamos sentar-nos juntos, conversar e ver como podemos implementar algumas políticas, não necessariamente protecionistas, mas que defendam os interesses do cinema ibero-americano, do cinema de autor e do cinema com uma conotação mais cultural”.
Não podemos continuar a permitir esta avalanche da qual muitos são cúmplices, começando pelas cadeias de exibição que vivem mais do popcorn do que dos bilhetes que vendem.
A intenção do comunicado é ver como podemos usar medidas que não sejam discriminatórias, mas que pelo menos sejam reguladoras.
Há algum progresso?
Estamos a trabalhar para isso. O que recebemos foram muitas consultas. Sei, até, que a LatAmcinema está a planear publicar um relatório, mas estão a recolher mais informações das estatísticas reais. Na Argentina sabemos com certeza que foram cerca de 80%, e isso é muito forte.
Até mesmo Espanha está prestes a levar a nova entrega de Avengers ao pódio do filme com maior sucesso de bilheteira da história. E estamos a falar da Europa, onde houve sempre uma defesa institucional do cinema próprio.
É algo que nos preocupa, porque é um péssimo precedente para o futuro. No fundo são práticas monopolistas.
Adrián Solar, productor chileno y presidente de la FIPCA.
Adrián Solar, produtor chileno e presidente da FIPCA. © Jessica Backhaus.

Temos de consolidar a presença do cinema ibero-americano na Ibero-América. Como é que estes filmes podem ser vistos nos nossos próprios países. Como é que os equatorianos podem ver cinema peruano ou chileno

Se o têm sido sempre, o que diria que mudou para os blockbusters serem hoje mais agressivos? Está ligado à diminuição de público nas salas, isto é, à urgência em arrecadar com um único filme o dinheiro que antes ganhavam com cinco?
Mas também com um único filme hoje gastam o que antes gastavam em cinco. A despesa que fazem em marketing é impressionante, são quantias inconcebíveis.
Os Prémios Platino, cada vez mais reconhecidos e prestigiados na América e na Europa, acabam de celebrar a sexta edição anual. Quer fazer um balanço?
Quando começámos com isto, a verdade é que nos achavam um pouco loucos, não eram muitos a acreditar no projeto. Lembro-me de que o seu impulsionador, Miguel Ángel Benzal [diretor-geral da Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales, EGEDA], me convidou a participar e convidou também a FIPCA e membros a presidência a fazerem parte da organização. Tudo surgiu no Fórum EGEDA-FIPCA do Audiovisual Ibero-americano, e havia muito ceticismo. “Não, isto é impossível, não vão conseguir, não se pode fazer um prémio ibero-americano, o mundo do cinema ibero-americano é heterogéneo de mais”. Mas fizemos a primeira edição no Panamá, que pelo menos para mim foi a mais simbólica, porque é como o nascimento de uma criança, com muito esforço e muito entusiasmo, e a partir desse momento penso que ficou consagrada. As galas posteriores foram algumas melhores do que outras, isso não o podemos saber antes, mas têm uma grande repercussão mediática, e o efeito para os locais onde são feitas, seja a Riviera Maya, Marbella, Madrid ou Punta del Este no Uruguai, tem crescido cada vez mais.
Dos trinta milhões de dólares de efeito mediático que tivemos no Panamá, passámos, no ano passado, a mais de oitenta e cinco milhões. Nesse sentido já é um sucesso. Também o é quanto aos filmes que são apresentados. No primeiro ano rondávamos os setecentos filmes e este ano chegámos aos oitocentos e tal. Tudo isto é um progresso que nos diz que, apesar das dificuldades que todos os nossos países têm, o cinema ibero-americano continua a ser um cinema possante, porque se produz muito, e muita da produção é de uma qualidade bastante similar.
Como Platino temos ainda alguns desafios. O mais importante é que, apesar de estarmos consolidados como marca, temos de ajudar a consolidar a presença do cinema ibero-americano na Ibero-América. Como é que estes filmes podem ser vistos nos nossos próprios países, como é que chegam ao público. Como é que os equatorianos podem ver cinema peruano ou chileno, ou como é que no Chile se pode ver cinema paraguaio ou equatoriano. Porque este é um dos nossos grandes objetivos: fortalecer a indústria e, em segundo lugar, criar um star system, que julgo que neste momento só é forte no México ou na Argentina, enquanto noutros países ainda é incipiente.

Proibido proibir, película brasileña de Jorge Durán producida por Solar.
Proibido proibir, filme brasileiro de Jorge Durán produzido por Solar.

Se me permite que lhe pergunte assim, à queima-roupa, para que é que os prémios servem para além de reconhecer o talento de artistas e criadores? Dos objetivos que referiu, parece fundamental criar um star system para contribuir para que se veja cinema ibero-americano nos nossos países.
Absolutamente! É necessário, e é por isso que nos preocupamos tanto com o facto de os rostos ibero-americanos aparecerem nas nossas galas. Além disso, acompanharem o processo, as celebrities ibero-americanas estarem presentes nas redes sociais meses antes a falar da importância dos Platino. Nesse sentido, neste ano conseguimos uma grande convocatória.
O outro facto importante é que este ano tivemos uma atividade nova que foi um enorme sucesso. Tínhamo-nos apercebido de que nas edições anteriores tinha surgido um networking natural, tinham-se dado encontros entre realizadores europeus ou espanhóis com atores latino-americanos, e ao contrário. Isso traduziu-se numa troca natural de pessoas que se conheceram – realizadores, atores, produtores – e dois anos mais tarde tínhamos filmes feitos por pessoas que se tinham conhecido lá. Portanto desta vez decidimos institucionalizá-lo e criar jornadas de networking, pitching, fóruns, mesas-redondas. Dedicámos um dia inteiro a estas atividades e convidámos todos os profissionais do setor a participarem, e foi um enorme sucesso!
Veio a Netflix, que fez uma seleção de vários projetos e convidaram os seus criadores a apresentarem as suas propostas em pitchs de vinte minutos de duração cada um. Também houve muitas mesas-redondas de trabalho em torno de como nos aproximarmos mais e como coproduzir. Penso que é um passo importante e um elemento novo dentro dos Platino: tomar consciência de que para ser indústria é preciso gerar não só encontros casuais mas também organizados.
Antes dos Platino estava também o Prémio Buñuel. Do que se lembra desses tempos?
O Prémio Buñuel era para um único filme premiado anualmente, e como produtor tenho a honra de ter sido premiado com ele duas vezes. Não quero passar por pedante, mas diria que é um pouco o início. Era o único prémio ibero-americano que existia, no qual competiam os dezoito países ibero-americanos membros da FIPCA. Tentávamos sempre ter um júri internacional, integrado por diretores de festivais que não estivessem ligados a nós, e era um prémio muito cotado, bem dotado, que os profissionais e as pessoas recebiam com carinho. Era a notícia com que a FIPCA se destacava uma vez por ano nessa altura. Hoje, com os Platino, o impacte é muitíssimo maior.
Nas primeiras edições tivemos também o Prémio Camilo Vives, que era um pouco a continuação. Depois dissemos: “Vamos dedicar-nos totalmente aos Platino porque, senão, vai haver o prémio EGEDA, o prémio FIPCA, e o prémio tem de ser só um, com um só nome”.
Carne de perro, película de Fernando Guzzoni producida por Solar.
Carne de perro, filme de Fernando Guzzoni produzido por Solar.

FIPCA acaba de fazer vinte e dois anos desde a sua fundação. Foi presidente um período e acaba de ser reeleito para mais quatro anos…
Quatro anos não, são períodos de três anos. Na verdade, acabo de acabar o segundo período. O primeiro correspondia à regulamentação anterior, antes de ganharmos novos estatutos e decidirmos que um presidente não podia ser eleito para mais de dois períodos. De maneira que acabo de ser reeleito para o segundo período com a nova regulamentação da FIPCA. Estou há seis anos e no total vou estar nove, até 2022.
Há uma parte visível das conquistas da FIPCA através dos Prémios Platino e também do grande momento que o cinema ibero-americano e nomeadamente o latino-americano estão a viver, que não deixa de receber reconhecimentos todos os festivais internacionais onde é apresentado. O que me diria das conquistas invisíveis, aquilo que o espetador comum não consegue ver?
Como FIPCA temos duas entidades de trabalho. Uma é o conselho de administração, onde estão representados todos os países, uma pessoa por país, e depois temos a presidência, que é composta por cinco pessoas mais um secretário executivo.
Inicialmente eu diria que o peso da gestão recaía na presidência, e assim foi feito um bom trabalho de reestruturação da FIPCA, de retomar as nossas obrigações institucionais com o Ibermedia e com a CAACI [Conferência das Autoridades Audiovisuais e Cinematográficas Ibero-americanas]. A nossa aliança com a EGEDA também nos permitiu perfilar-nos muito. Interviemos onde nos pediram para intervir, cooperámos com as leis de cinema e enviámos cartas a instituições de governo para destacar algum problema que surgisse ou para dar os parabéns por algum passo que tivesse sido dado. Todo esse trabalho está feito.
Na nova etapa, o conselho de administração passou a ter um papel muito mais importante, já nem tudo recai na presidência. A presidência vai ter um papel mais de coordenação, e vamos trabalhar com três comités de trabalho:
· Uma iniciativa que lançámos na presidência para trabalhar com a CAACI e a Ibermedia na reformulação do Acordo Ibero-americano de Coprodução, um pouco para o tornar mais operacional, mais fácil, mais amigável. Esta comissão de trabalho é presidida pelo primeiro vice-presidente da FIPCA, que é o Ignacio Rey, da Argentina.
· Uma segunda comissão encarregue de fazer um estudo comparativo das várias leis e entidades de financiamento nos países líderes em produção. A dificuldade é que isto é muito dinâmico e é preciso estar permanentemente a fazer updates. A iniciativa nasceu do delegado da Guatemala e foi imediatamente recebida, e vai ser lança uma espécie de manual de operações para todos os países.
· Também criámos uma comissão de género. É absolutamente necessário criar novos espaços de participação das mulheres na indústria cinematográfica, não só no seio da FIPCA, como também fazer um diagnóstico completo da situação e ver os passos que podem ser dados ou as recomendações que podemos fazer. Sabemos que há países que avançaram nisto. O Chile, por exemplo, tem um protocolo sobre o tratamento da questão de género e como lidar com os possíveis casos de abusos laborais e de assédio. Na Argentina também tem havido imensos progressos, e também no Equador e Colômbia.
Adrián Solar entrevistado en los Premios Platino 2017. © Cine y Tele.
Adrián Solar entrevistado nos Prémios Platino 2017. © Cine y Tele.

Cinematografias emergentes como as da Guatemala ou Equador são uma surpresa muito agradável. Ou o caso do Uruguai, onde fazem um filme e ganham tudo

Gostaria de lhe fazer uma pergunta mais como produtor do que como presidente da FIPCA. Como vê o panorama geral da produção cinematográfica ibero-americana?
É uma questão complicada, porque é muito difícil sintetizar uma situação que é tão heterogénea e concentrá-la em duas ou três frases. Na FIPCA somos dezoito países, e não é o mesmo, por exemplo, a situação do México que a situação do Equador.
Nem a do Chile do que a do Brasil atual pós-Bolsonaro.
Exatamente. Temos países como com cinematografias muito mais possantes e muito poderosas, com leis do cinema que são extremamente benéficas como os casos do México, Colômbia e Argentina, que são também países que produzem cinema de muita qualidade, e muito. Depois temos países que produzem menos mas de bastante qualidade também, onde podemos situar o Chile, o Uruguai ou o Peru. E depois cinematografias mais emergentes que têm dado muito que falar, como por exemplo a Guatemala, que acaba de ganhar a Câmara de Ouro em Cannes, o Equador ou o Paraguai, que com dois ou três filmes arrasou no panorama internacional nos últimos anos.
Também diria que a situação em alguns casos é dramática, mas que apesar do dramático se tem progredido bastante. Na Argentina, apesar dos seus problemas de desvalorização do peso, o INCAA continua a incentivar o cinema, continuam a produzir a mesma quantidade de filmes e de imensa qualidade. Talvez se reduzam os custos ou os dias de filmagem, mas o ritmo de produção não parou. No México, é o que se vê: hoje o mundo inteiro está rendido ao cinema mexicano.
Para mim, cinematografias emergentes como as da Guatemala ou Equador são uma surpresa muito agradável. Ou o caso do Uruguai, onde fazem um filme e ganham tudo. Pessoalmente tive muita pena de La noche de 12 años não obter um reconhecimento nos Platino porque penso que é um dos grandes filmes do ano.
Sobre este panorama geral gostaria de lhe pedir para colocar duas cinematografias em primeiro plano. Uma delas é a do Brasil. É, juntamente com a mexicana, uma das mais potentes de toda a região, com 11 mil milhões de dólares de faturação anual, emprego para quase 300.000 pessoas, 13.000 empresas. E a chegada ao poder do governo da ultradireita de Jair Bolsonaro pô-la em perigo.
Como FIPCA, reagimos rapidamente a isto e lançámos um comunicado que foi publicado na LatAmcinema e está também no site dos Platino, onde, como diz bem, os números são siderais. A situação é dramática, aterrorizante até, porque a produção foi paralisada de um dia para o outro devido a uma disposição que decidiu que o cinema brasileiro não pode continuar a funcionar. Todos os mecanismos de produção estão parados!
Vão continuar a fazer produções através da Globo ou empresas privadas semelhantes, mas todos os mecanismos de incentivo que tornaram o cinema brasileiro grande paralisaram por completo. Dizem que é porque é preciso reestruturá-lo e dentro dessa reestrutura não há fluxo de dinheiro e os fundos foram cortados. É impressionante o quanto prejudicam a indústria e as pessoas que trabalham. Filmes que estão em plena produção que não se podem continuar a realizar.
E como isso nos prejudica a todos, porque há muitos filmes que são feitos com acordos de coprodução. O Chile tem acordo de coprodução com o Brasil, a Argentina tem acordos diretos, e todos são afetados.
Também somos afetados no consumo. Excelentes filmes que poderíamos ver, já não os veremos durante algum tempo. Vamos sentir muita falta da presença do Brasil nos próximos grandes eventos cinematográficos. E o Brasil vai sentir muita falta do seu cinema porque recuperar este tempo perdido não é fácil, as perdas em todos os sentidos são siderais.
Calculo que a FIPCA continua a olhar para a questão de perto.
Há pouco tempo fui entrevistado por um jornal brasileiro e eu dizia-lhes: “Reparem, ao longo da história foram feitas muitas tentativas de destruir a cultura e o cinema, mas a cultura acaba sempre por se impor à ignorância e à barbárie. Porque isto é um ato de ignorância e a ignorância está acoplada à barbárie”.
Acredito realmente nisso. Não irão destruir o cinema brasileiro, vai sobreviver de alguma maneira, vamos continuar a ver o grande cinema brasileiro que temos visto há muitos anos. É uma crise, é claro, mas o cinema brasileiro é mais forte do que um governo de passagem.

Los fusileros, libro de Juan Cristóbal Peña que ha sido llevado al cine por Juan Ignacio Sabatini con Solar de productor.
Los fusileros, livro de Juan Cristóbal Peña que foi levado ao cinema por Juan Ignacio Sabatini com Solar como produtor.

O outro país em que gostaria que reparasse é o Chile. Não só porque é um reconhecido produtor de cinema brasileiro mas porque, no que se refere a reconhecimento e prémios internacionais – incluindo o Óscar – é evidente que se existe uma cinematografia que deu um salto espetacular nos últimos anos essa é a chilena.
No documentário o Chile tem-se destacado sempre. Os realizadores chilenos são muito fortes, souberam conquistar os espaços de incentivo internacional, são convidados incontornáveis em todos os festivais do género. Eu sempre admirei a força do documentário chileno, a sua tradição e o seu sucesso.
Isso é verdade. O mais justo seria dizer que o cinema de ficção chileno é que deu um salto espetacular.
O que também defendo é que os novos cineastas não existiriam sem os velhos. Ou seja, não há qualquer razão para renegar os cineastas históricos do Chile, que foram os que começaram a fazer cinema hipotecando as suas casas ou com as mães a cozinhar para a equipa de filmagens, e tanto filmaram obras-primas como El chacal de Nahueltoro [de Miguel Littín], uma obra que ganhou imensos prémios e tornou o cinema chileno famoso fora do país.
No documentário temos La batalla de Chile, la lucha de un pueblo sin armas [de Patricio Guzmán], e existem outros documentaristas chilenos importantes como Aldo Francia, Joaquín Kaulen, Raúl Ruiz. Todos lançaram as bases para hoje em dia existir um cinema chileno muito reconhecido.
A produção aumentou bastante porque o que o cinema tem de bom é ser muito heterogéneo, não é monotemático. Não é um cinema que fala só de política ou de drama. Fala de fantasia, de terror, de relacionamentos, questões de género, homossexualidade. Está a tentativa e o esforço dos cineastas em diversificar, e eu acho que é aí que reside a força do novo cinema chileno.

Os danos feitos ao cinema brasileiro repercutem-se em todos, não só porque muitos filmes são feitos em coprodução com o Brasil mas porque excelentes filmes brasileiros que poderíamos ver já não os veremos durante algum tempo

É o que acabamos de ver no arranque da Semana do Cinema Chileno em Madrid, que em breve poderá ser vista também em Paris, Berlim e Los Angeles.
Tive a oportunidade de estar cá, coincidir com esta celebração e ver esta seleção de dez filmes dos últimos dez anos realizada por dez importantes programadores de festivais.
Mas não nos podemos esquecer de uma coisa. O que falta, sem dúvida, ao cinema chileno são políticas de incentivo. O cinema chileno não pode continuar a ser feito com os poucos recursos que o Estado distribui hoje em dia. Temos de trabalhar com outros países porque no Chile é muito difícil fazer filmes que respondam aos formatos e feitios que o mercado internacional exige hoje em dia. Não podemos continuar a fazer um cinema artesanal. Deve-se notar uma certa produção para estarmos presentes nos grandes eventos. E, ainda assim, talvez o consigamos, o que demonstra que existe talento, mas faltam políticas de incentivo.
Nisto quero salientar a participação da Associação de Produtores chilenos, que estão a criar fóruns e entidades de debate com empresários, parlamentares e organismos do governo para ver de que maneira poderíamos assumir modelos semelhantes aos que foram implementados com grande sucesso noutros países. Por exemplo, o modelo colombiano ou mexicano, que, esses sim, acompanham aumentando os recursos para produzir mais e melhor cinema.
Apesar de tudo, este ano está a correr muito bem. Há um importante filme do Pablo Larraín, outro do Andrés Wood, e também vem um filme de um realizador que se chama Juan Ignacio Sabatini do qual sou produtor. Todos já estão prontos para estrear na segunda metade deste ano ou no início do próximo.
Ia mesmo perguntar-lhe e de certa maneira já me respondeu: se sendo presidente da FIPCA não tinha saudades da produção.
Claro que continuo a produzir! A FIPCA não é um trabalho full time. Leva o seu tempo, sim, vinte ou trinta por cento da minha atividade semanal, mas a minha paixão é a produção. O filme que acabei agora de produzir chama-se Los fusileros.
Conheço o livro, é uma crónica jornalística, e demos a notícia da finalização das filmagens aqui.
Exatamente. É uma coprodução com Espanha e a Argentina. Ontem falei com o realizador, e disse-me: “Vemo-nos no Conecta Fiction de Pamplona e mostro-te o corte”.
O outro que vamos filmar este ano é o novo filme do Matías Bize, com quem já trabalhei em várias ocasiões [En la cama, La vida de los peces, La memoria del agua]. Mais uma vez é um filme sobre relações, que é o assunto preferencial dele, mas a partir de um assunto tabu do qual não era costume falar até agora. Vamos, sim, abordá-lo com a delicadeza e a profundidade que o Matías tem.
Julgo que mora em Berlim. Como é que, a partir de lá, vê a relação – na minha opinião cada vez mais estreita – entre o cinema latino-americano e o europeu fora de Espanha?
Moro em Berlim mas a empresa produtora está em Santiago, portanto tenho de estar no Chile regularmente por questões administrativas ou de produção: ver localizações, contratar equipa técnica. A minha relação com os produtores chilenos é bastante interessante.
A relação do cinema latino-americano com a Europa tem, de facto, progredido. Nós temos acordo de coprodução com França, Espanha e Itália e agora com a Alemanha, o que facilita bastante as coisas. Um filme chileno em coprodução pode ser também alemão, e isso é uma vantagem. A mim afeta-me de perto por estar lá, por falar a língua, pelo que vejo a produção com a Alemanha com bons olhos.
Aqueles que tradicionalmente mais têm coproduzido connosco são os franceses e os espanhóis. Espero que Espanha possa ganhar mais espaço nos próximos anos. Ainda assim, quem tem estado sempre mais avançado nisto são os argentinos. Penso que o facto de a Argentina ter integrado como membro associado o fundo Euroimages é um passo importantíssimo, e eu acredito que isso irá abrir portas a outros países e a outras indústrias cinematográficas.
Quanto a Espanha, penso que tem de nascer uma maior empatia e uma maior atração pelo que nós produzimos. E não me refiro aos produtores espanhóis, mas sim às entidades decisoras, como a TVE, a Movistar, a Atresmedia, as plataformas de streaming ou o próprio ICAA, que são os que devem abrir mais um pouco o seu panorama e pensar que é bom estar presente e nos prestigia a todos.

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