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Consideraciones a favor de la nueva Ley de la Cinematografía y el Audiovisual en el Perú

Hace unos días, el actor y director de cine, además de abogado y actual ministro del Cultura del Perú, Salvador del Solar, anunció la aprobación del Proyecto de Ley de la Cinematografía y el Audiovisual que mejorará las condiciones para el fomento de la producción audiovisual en su país. La nueva Ley, aún en debate en el Congreso, tiene como pilares [a] triplicar el presupuesto destinado actualmente al cine peruano y ampliarlo a la producción audiovisual; [b] exigir que de esos fondos se destine el 30% a las regiones, es decir, que sirva para impulsar también el “cine regional” más allá del ámbito limeño; [c] facilitar la internacionalización del cine peruano a través de la coproducción, y [d] diversificar los mecanismos de circulación aparte de la exhibición en salas, considerando las nuevas formas de consumo audiovisual a través de plataformas digitales. Se trata de un Proyecto de Ley serio y riguroso que en cierta forma pondrá al día a la cinematografía peruana con respecto a otras más desarrolladas en América Latina.

“Con mucha alegría presentamos este Proyecto de Ley que demuestra el apoyo decidido de este gobierno al cine y a otras industrias culturales”, dijo el actor, cineasta, abogado y actual ministro de Cultura del Perú, Salvador del Solar, tras anunciar la aprobación por parte del Consejo de Ministros del que forma parte bajo la presidencia de Pedro Pablo Kuczynski.

Según Del Solar, el Proyecto de Ley, además de triplicar el presupuesto destinado al fomento del cine peruano y de ampliarlo a lo audiovisual (documentales realizados en video, videos musicales, preservación del patrimonio audiovisual, etc.), propone la creación de un sistema de apoyos económicos para las industrias culturales y las artes, lo cual constituirá un avance histórico para el Perú en materia de financiamiento de la producción cultural.

“En general”, se lee en la circular difundida por el ministerio de Cultura peruano, “la iniciativa propone fomentar la actividad audiovisual en diversos formatos y plataformas, adaptándose a las nuevas tecnologías y medios digitales de circulación de contenidos. Además, abre nuevas posibilidades para la coproducción e internalización del cine peruano y nos acerca a países como Colombia y Chile en lo que respecta a presupuestos asignados.”

Más puestos de trabajo, más ingresos para el país

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad del Pacífico de Lima, entre los efectos inmediatos que tendría la promulgación de la nueva Ley se destaca la creación de 1.500 puestos de trabajo, así como un aumento de 100 millones de soles (31 millones de dólares) sobre la producción nacional y de 50 millones de soles en el ingreso nacional.

Este dato ha sido presentado por el ministerio de Cultura peruano como argumento para refutar algunas críticas provenientes de sectores afines a las tradicionales elites económicas peruanas que empiezan a hablar de “derroche” o “subsidio innecesario” como hacen cada vez que un gobierno destina presupuestos a fomentar el arte y la cultura en el Perú.

Joel Calero, otro reconocido cineasta peruano, director de la multipremiada La última tarde, respondía así a un editorial publicado recientemente por el diario más poderoso e influyente del país: “¿Cuál es la diferencia esencial entre un estudiante de comunicación audiovisual peruano y otro colombiano (o chileno)? Si el proyecto audiovisual de un estudiante audiovisual peruano fuera seleccionado a un festival internacional o a un taller de desarrollo de ideas, entonces, este estudiante peruano tendría que pagarse el pasaje al extranjero, la habitación y todos los gastos concurrentes. O sea, el estudiante peruano no podría viajar a menos que sea hijo de los dueños de [el diario] El Comercio.

“En cambio”, proseguía Calero, “si el estudiante es colombiano y su padre es profesor o agricultor, este estudiante solicitaría ayuda a su organismo de cinematografía y lo obtendría. Y, de esa manera, no perdería esa oportunidad de crecimiento profesional y laboral que, a largo plazo, aumentará las posibilidades de generar una industria audiovisual para su país a través de profesionales competentes.”

“A partir de esa diferencia concreta, vale la pena preguntarse si será casualidad que Netflix (y Fox y otras cadenas internacionales) estén filmando y, por tanto, generando trabajo en Colombia y no en Perú. Por si no lo saben, eso ocurre porque Colombia apostó hace algunos años por desarrollar su cinematografía a través de leyes audiovisuales como las que ahora el gobierno peruano ha derivado al congreso para su promulgación.”

Impulso del cine regional peruano

El otro punto clave de la nueva Ley de la Cinematografía y el Audiovisual en el Perú es la exigencia de destinar el 30% de los fondos al cine que se produce fuera de la capital.

En palabras de Santiago Alfaro, director de Industrias Culturales y Artes del gobierno peruano, la nueva Ley propone “una clara priorización al desarrollo del cine en zonas ajenas a Lima”, algo que la anterior no exigía y que es fundamental —y de mero sentido común— para el fortalecimiento de la cinematografía en un país tan diverso y al mismo tiempo tan centralista como el Perú.

Recientemente se ha publicado en dos tomos el libro Las miradas múltiples. El cine regional peruano, escrito por los críticos y profesores universitarios Emilio Bustamante y Jaime Luna Victoria. El primer tomo presenta el perfil de los cineastas que han desarrollado su obra en provincias, analiza sus películas más representativas y los temas que les son afines. El segundo reúne entrevistas con los principales creadores de ese cine regional peruano.

Entre los mitos que indirectamente desmontan los autores de Las miradas múltiples está la falacia de que el cine regional carece de aceptación popular; o, lo que es lo mismo, que no tiene una audiencia que justifique su inversión, que “no tiene mercado”. Incluyen, por ejemplo, a directores como Dorian Fernández o Flaviano Quispe, con películas que han sido vistas por 700 mil y 600 espectadores, respectivamente.

El otro error es la proporción que uno podría suponer entre el cine que se hace en Lima, con directores y actores principalmente limeños, y el que se hace fuera de la capital. Emilio Bustamante lo decía así en una entrevista reciente: “Un problema actual es la visibilidad de este [cine regional]. En los últimos veinte años son más largometrajes regionales que limeños. Hemos contado 146 según la ley actual (películas de más de 75 minutos) frente a 135 producidos en Lima. Y, sin embargo, estos no se han visto en todo el país”.

Por todos estos motivos, en Ibermedia celebramos este Proyecto de Ley y esperamos que el Congreso de la República lo apruebe para dar paso a su promulgación.

La cinematografía peruana, y el cine en general, lo necesita.

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