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‘Juan Padrón y el cine cubano de animación’, en IBERMEDIA Digital

“Nunca cursó estudios de pintura, aunque se graduó como Licenciado en Historia del Arte en la Universidad de La Habana, pero la aceptación del trabajo firmado por Padroncito le posibilitó extenderlo a cuatro publicaciones de historietas y creó sus primeros personajes: el samurai Kashibashi y el extraterrestre Barzum. En el suplemento humorístico «El Sable» del diario Juventud Rebelde descubre la vertiente preferida de su imaginación: el humor negro, que comunica a sus numerosos chistes protagonizados por verdugos y vampiros. No sospechaba entonces que harían de las suyas en las calles habaneras de los años 30 en un delirante largometraje: ¡Vampiros en La Habana! (1985), toda una película de culto.

“Pero mucho antes, con su dominio de la línea y de los detallados fondos, en 1970 surge de sus manos en el semanario infantil Pionero un personaje emblemático que conquistaría a todos: Elpidio Valdés, ingenioso mambí en lucha contra el colonialismo español. Padrón se entrenó como camarógrafo de mesa de animación antes de que sobre su caballo Palmiche saltara su aguerrido y carismático mambisito, machete en mano, de las páginas a la pantalla en Una aventura de Elpidio Valdés (1974), título que significa el inicio de su trabajo en el ICAIC y de una prolífica serie de cortos animados. Alterna las peripecias de Elpidio Valdés, devenido el personaje por antonomasia del cine cubano de animación, con otros cortos de no menor significación como N’Vula o ¡Viva Papi! Sus intercambios con los niños incidieron en la complejidad de los guiones y la elevación del nivel de los chistes”.

He aquí un fragmento del artículo con el que el acucioso investigador del cine cubano y latinoamericano Luciano Castillo presenta en IBERMEDIA Digital al historietista, humorista gráfico, realizador de dibujos animados y director de cine cubano Juan Padrón, fallecido hace unos días en La Habana.

Como dice Castillo en su texto, ¡Vampiros en La Habana! es una de sus películas de culto, pero no la única. Para los argentinos lo es también su adaptación al cine de las viñetas de Mafalda, el famoso personaje creado por Joaquín Lavado, Quino. Y para los cubanos de varias edades, las muchas aventuras que dibujó y rodó de su célebre personaje Elpidio Valdés, como las que aparecen en esta biofilmografía que publicamos también en IBERMEDIA Digital.

“Es difícil hacer un cálculo de cuánto le debe Cuba a Juan Padrón […] Da igual la ideología del cubano al que se pregunte. Sus dibujos animados, sus chistes e historietas, sus vampiros en busca incesante de placeres terrenales —beber, ir a la playa, fornicar— calaron de tal modo en su país que hasta niños y mayores se pusieron a hablar en la calle como sus personajes. Todavía expresiones como «Corneta, toque a degüello», del general Resoplez, o «Dame un cigarrito ahí, Rey del Mundo», de uno de los borrachos de ¡Vampiros en La Habana!, siguen empleándose en la vida diaria, y eso que han pasado décadas —50 años en el caso de Elpidio— desde su creación”.

Esto último lo firma Mauricio Vicent, corresponsal de El País en Cuba durante veinte años largos, en su cariñoso y simpático obituario. Tratándose de Juan Padrón, no podría esperarse menos.

A continuación presentamos también material audiovisual sobre Padrón y su obra:

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