Willaq Pirqa. El cine de mi pueblo, una coproducción de Casablanca Cine de Perú y Alma Films de Bolvia dirigida por el cineasta peruano César Galindo, se acaba de estrenar en los Multicine de Bolivia con gran expectativa por parte del público, en una cartelera en la que deberá competir con los grandes blockbusters de la temporada como Hoppers, de Pixar; Super Mario Galaxy 2; Good Luck, Have Fun, Don’t Die (Buena suerte, diviértete, no mueras en Latinoamérica), la película de Gore Verbinski protagonizada por el ganador del Oscar Sam Rockwell, o Project Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo, en Latinoamérica), la película nueva película de Phil Lord y Christopher Miller protagonizada por Ryan Gosling.
Pero Willaq Pirqa ya está acostumbrada a enfrentar estos desafíos y, lo más importante, salir victoriosa. En su estreno en el Perú tuvo que competir nada menos que con el lanzamiento de una de las Avatar, de James Cameron, y aun así logró permanecer en cartelera durante al menos catorce semanas, convirtiéndose en el largometraje hablado en quechua más visto en la historia del país andino.
Para su estreno en Bolivia, Willaq Pirqa llega además cargada de premios, como los tres que se llevó en el Festival de Cine de Lima y los cinco que le concedió la Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica.
«¿Cine, película? ¿Qué es eso, profesora?», le pregunta el pequeño Sistu a su maestra en una de las primeras escenas de la cinta. «El cine es como una pared donde se ven figuras que se mueven», le dice ella.
Willaq Pirqa. El cine de mi pueblo, la coproducción peruano-boliviana que recibió los fondos de estímulo de Ibermedia en esa modalidad de apoyo en nuestra convocatoria 2016, narra la historia de Sistu, un niño andino y quechuahablante que descubre por casualidad la magia del cine y decide compartirla con la gente de su comunidad, que hasta entonces tampoco tiene idea de qué es el cine.
Pero cuando abren una pequeña sala en el pueblo, el único que está ahí es Sistu. «¿Los demás no han venido?», le pregunta el proyeccionista. «No vendrán hasta que en el cine haya una película en quechua», le explica el niño.
A modo de solución, la comunidad elige a Sistu para que vaya al pueblo a ver las películas —da igual que sea Lo que el viento se llevó, una de Bruce Lee o la clásica versión de Drácula de Tod Browning con Béla Lugosi haciendo del conde vampiro— y la cuente a todos la mañana siguiente.
Hasta que un día Sistu encuentra que el cine de su pueblo se ha ido.
Willaq Pirqa, toda una declaración de amor al cine por parte del veterano cineasta peruano César Galindo, es una película que hace reír y llorar al público a partes iguales. «La idea era que fuera universal», explicaba Galindo el día del estreno peruano al periodista Juan Carlos Fangacio de El Comercio de Lima, «porque la risa y la tristeza son universales, son cosas que se entienden en cualquier idioma».
Galindo, un septuagenario que lleva viviendo muchos años en Suecia, tiene cinco cortometrajes en su haber (Huset Matusita, 1990; Kungen av Danvikstull, 1992; Cholo soy, 1992; Fem minuter för Amerikas döda, 1993; Nuqa, 1994), y cuatro largometrajes: Stockholmstango (1995), el documental Stockholmania (1998), Gringa (2010), Killapa Wawan (2024), además de Willaq Pirqa.
Willaq Pirqa se rodó en la ciudad peruana del Cusco, a 3.900 metros de altitud, en las comunidades altoandinas de Paca Huaynaccolca, Maras, Chequereq y Eqqecco, con un 95% del elenco formado por intérpretes no profesionales.
«Siempre he pensado que cada uno tiene un número de lotería de la vida», decía en esa entrevista con El Comercio. «Cada persona tiene un camino diferente. En Suecia yo solía decir: “No soy un Spielberg, hago el cine que hago”. Por eso mi camino ha sido diferente al de otros directores. El haber esperado todo estos años no es algo que me dé pena ni nada por el estilo. Sólo disfruto lo que me toca. Alguna razón debe de haber».
El hecho de que la película esté hablada íntegramente en quechua también tiene un significado especial para el director peruano. «En la vida uno tiene muchas ambiciones y metas, y una de las mías siempre fue reivindicar nuestro idioma. No me interesaba hacer una cosa anecdótica como una película a la que le metes diez frases en quechua. Yo quería hacer una película 100% en quechua, ése era mi sueño».
Escrita por el director junto a los reconocidos guionistas Augusto Cabada y Gastón Vizcarra, Willaq Pirqa. El cine de mi pueblo está protagonizada por el niño Víctor Acurio junto a Hermelinda Luján, Melisa Álvarez, Alder Yauricasa, Cosme Flores, Bernando Rosado y Juan Ubaldo Huamán.
La fotografía Juan Durán; la música original, de Karin Zielinski, y la producción general, de Jedy Ortega Moreno.
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Crédito de la imagen superior: fotograma de la película

