El ladrón de perros, el magnífico debut en solitario del cineasta chileno Vinko Tomičić Salinas, se ha llevado el Premio Platino a la Mejor Ópera Prima en una edición de la gran cita del cine iberoamericano en la que Ainda estou aqui (Aún estoy aquí), del brasileño Walter Salles, ha recibido tres galardones (Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Interpretación Femenina para Fernanda Torres), y Memorias de un cuerpo que arde, de la cineasta costarricense Antonella Sudasassi Furniss, se ha alzado con el Premio Platino al Cine y la Educación en Valores.
De estos tres largometrajes, dos fueron realizados con los fondos de estímulo de Ibermedia a la coproducción y al codesarrollo de cine iberoamericano: El ladrón de perros, una coproducción de Bolivia, Chile, México, Ecuador, Italia y Francia que recibió el apoyo de Ibermedia en esa modalidad en nuestra convocatoria 2019, y Memorias de un cuerpo que arde, una coproducción de Costa Rica y España que también los recibió en esa modalidad en nuestra convocatoria 2021.
La gala de la XII edición de los Premios Platino del Cine Iberoamericano se celebró en Palacio Municipal IFEMA de Madrid y comenzó con una premonición de los maestros de ceremonia, la actriz mexicana Aislinn Derbez y el actor y músico español Asier Etxeandia: «Desde Madrid, una vez más, Iberoamérica hace historia».
El chileno Tomičić Salinas destacó la importancia de la coproducción en su discurso de agradecimiento. «Quiero agradecer a mis productores, Álvaro Manzano, Gabriela Maire, Edher Campos, y a todos los coproductores que fueron tan importantes en las diferentes etapas de estos ocho años [que le tomó realizar la película]. También quiero agradecer al elenco maravilloso. Por ahí está el gran Alfredo Castro, y por ahí está también Franklin Aro, nuestro otro protagonista, que nos abrió las puertas de su vida; lo conocimos en las calles de La Paz trabajando como lustrabotas [y a quien] quiero agradecer enormemente».
El ladrón de perros, dijo, «habla sobre la discriminación y el bullying que sufren día a día estos chicos al trabajar, que se cubren el rostro porque la gente no los mira. Quiero agradecer a Bolivia, a la ciudad de La Paz, por permitirme retratarla».
Por su parte, la costarricense Antonella Sudasassi Furniss definió su segunda película como una invitación a otras mujeres a tener un diálogo sin culpas sobre la sexualidad. «El corazón [de Memorias de un cuerpo que arde] son las historias de las mujeres que me confiaron su historia. Agradezco desde el corazón su valentía por romper el silencio. Que los tabúes, el miedo, el pudor o la culpa no nos limiten nunca de tener estas conversaciones urgentes», dijo.
Memorias de un cuerpo que arde es el segundo largometraje de la cineasta costarricense Antonella Sudasassi Furniss después de El despertar de la hormigas, su celebrada ópera prima.
Educadas en una época represiva cuando la sexualidad era un tabú, Ana, Patricia y Mayela fueron encontrando el significado de la feminidad a través de reglas tácitas e imposiciones implícitas. Ahora, sus valientes voces se encarnan en una sola mujer de 65 años que repasa una vida caleidoscópica que entrelaza recuerdos, secretos y deseos ocultos.
El ladrón de perros marca el debut en solitario del cineasta chileno Vinko Tomičić Salinas después de haber codirigido con Francisco Hevia El fumigador (2016).
Martín, un muchacho de 14 años que trabaja como lustrabotas en la ciudad de La Paz, empieza a creer que «el señor Novoa», uno de sus mejores clientes, un sastre solitario, es su padre. Convencido de que Novoa lo abandonó al nacer, idea un plan para robarle lo que más quiere en el mundo: su perro.
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