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«Hay que decirlo con claridad: sin Elena Vilardell e Ibermedia, muchos de nuestros proyectos jamás habrían visto la luz». Palabras del homenaje a nuestra Secretaria en el Festival de Cine de Lima

La comunidad cinematográfica peruana, a través del Festival de Cine de Lima que desde hace 29 años organiza la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), ha rendido uno de los homenajes más emotivos que ha recibido hasta ahora nuestra Secretaria Técnica y Ejecutiva, Elena Vilardell, el año del anuncio de su despedida de Ibermedia después de 27 años de trabajo tan fructífero como intenso, muy apreciado a ambos lados del Atlántico.

Tras el discurso pronunciado por la productora peruana Enid Pinky Campos, Elena, entre lágrimas, ha soltado una de sus frases legendarias que ha hecho estallar al auditorio lleno hasta los topes: «Buenas noches», ha dicho en cuanto ha recuperado la voz. «No tenía ni puñetera idea de que esto iba a ser así. Me he emocionado y estoy nerviosa perdida».

No era para menos. El discurso de Pinky Campos, productora de una treintena de largometrajes peruanos (muchos de ellos tan conocidos y premiados como Paloma de papel, Días de Santiago, Madeinusa, Paraíso, Las malas intenciones, Magallanes, Canción sin nombre o El caso Monroy), fue interrumpido varias veces por los aplausos de un público entregado a la figura de «productora silenciosa» que Campos ha reconocido en Elena Vilardell.

Por su valor como testimonio de lo que tanto Elena como Ibermedia han significado para la cinematografía iberoamericana en los últimos 27 años, nos permitimos reproducir la transcripción del discurso completo de Enid Campos:

«Hoy rendimos homenaje a una figura esencial en la historia del cine iberoamericano: Elena Vilardell.

»Quienes hacemos cine sabemos que hacer una película es un acto de fe. Empezamos con una idea que sólo los directores y productores creemos posible, sabiendo que los obstáculos serán demasiados, pero con una convicción: que nuestras historias merecen ser contadas. En ese camino lleno de incertidumbre y de puertas cerradas, encontrar a alguien que crea en ti marca la diferencia. Y para muchos de nosotros, cineastas iberoamericanos, esa persona ha sido Elena.

»Cuando pienso en ella, la veo más allá de la Secretaría Técnica y Ejecutiva de Ibermedia, el cargo que ocupa desde hace 27 años con una entrega absoluta. La pienso como una productora silenciosa de oportunidades. Como esa figura generosa que trabaja incansablemente para que nuestros proyectos existan. Porque hay que decirlo con claridad: sin Elena e Ibermedia, muchos de nuestros proyectos jamás habrían visto la luz.

»Personalmente recuerdo la primera vez que un proyecto mío fue seleccionado por Ibermedia. Era pequeño y precario, pero fue aceptado. Esa validación lo cambió todo. No sólo por el fondo, que, claro, era muy necesario, sino porque alguien allá, en una oficina que yo ni conocía, creyó que lo que queríamos decir valía la pena. Ésa fue Elena.

»Elena supo entender que el cine iberoamericano es identidad, es memoria, es resistencia, es transformación. Desde ese lugar su trabajo fue mucho más que institucional, fue político en el mejor y más profundo sentido de la palabra. Fue un acto de defensa cultural, fue una declaración: el cine iberoamericano importa.

»Iniciativas como Ibermedia sólo continúan existiendo gracias al esfuerzo de personas como Elena. Profesionales que enfrentan y superan los desafíos que implican las políticas culturales en cada país. Su liderazgo ha sido clave para motivar, por un lado, a los Estados y gobernantes a asumir su compromiso con la promoción cultural y, por otro, para apoyarnos e inspirarnos a nosotros, los cineastas iberoamericanos.

»Nos escuchó, nos orientó, nos exigió profesionalismo, nos enseñó a presentar mejor nuestros proyectos, a pulir nuestras ideas, a estar a la altura. Con firmeza y con afecto. Siempre dispuesta a tender una mano, a abrir un camino, a conectar talentos de distintas partes del continente.

»Se decía que quien lograba presentar un proyecto a Ibermedia estaba preparado para concursar a cualquier otro fondo del mundo. Gracias a su gestión, cientos de películas encontraron financiamiento; cientos de jóvenes cineastas recibieron formación, y, lo más importante, empezamos a pensarnos como una comunidad iberoamericana.

»Antes de Ibermedia, cada país hacía cine en solitario. Hoy pensamos en coproducción, en colaboración, en retroalimentación. Nos reconocemos como parte de un colectivo iberoamericano con identidad propia.

»Hoy, al rendirle este homenaje, no sólo celebramos su carrera. Celebramos todo lo que ha sembrado en el cine iberoamericano, en cada directora o director que hoy tiene una voz porque alguien le dio la oportunidad, en cada historia filmada que encontró eco más allá de sus fronteras.

»Su legado está en cada una de las 3.000 películas que han sido apoyadas por Ibermedia y los 13.500 profesionales beneficiados.

»Elena, gracias por tanto. Gracias por creer en el cine iberoamericano. Gracias por enseñarnos que la gestión cultural también puede ser una forma de arte. Y, sobre todo, gracias por hacerlo con humanidad, con pasión y con una profunda sensibilidad.

»Este homenaje es apenas una forma de decirte lo que sentimos tantas y tantos cineastas peruanos e iberoamericanos: que tu trabajo cambió nuestras vidas. Y eso, Elena, no se olvida. Gracias de corazón».

Amor por Iberoamérica

Elena Vilardell en el homenaje que ha recibido de la cinematografía peruana en manos del 29º Festival de Cine de Lima. © Renato Pajuelo | PUCP

Una vez repuesta de la emoción, Elena Vilardell también fue invitada a decir unas palabras, que aquí reproducimos:

«Hace muchos años, 27 como ha dicho Pinky, entré a trabajar en Ibermedia. La fundaron conmigo. Yo fui quien empezó con el tema de las bases y a marearos con toda esa serie de papeleo que dicen que pedimos y que parece ser un poco demasiado.

»Me llevaron a aceptar la oferta tres factores: mi cariño enorme por José María Otero, que entonces era director general del ICAA [el instituto de la cinematografía española] y que fue el primer presidente —no nombrado, porque no lo nombraron nunca— de Ibermedia: un hombre cabal y entrañable como pocos.

»Otro factor fue mi amor por el cine. Trabajé durante varios años en la Cinemateca de Valencia —que es a la ciudad a la que voy a volver ahora en septiembre y a partir del próximo año ya de manera definitiva— bajo las órdenes de ese titán inteligente y travieso, y un poco malvado, que fue Ricardo Muñoz Suay. Fue él quien me enseñó a amar y respetar el celuloide.

»Finalmente, mi simpatía por la remota y cercana Iberoamérica, a la que conocía un poco por aquellos ayeres pero cuyo cine y cultura formaban desde mi adolescencia parte de mi imaginario cercano. Todo ese amor que tenía por Iberoamérica se fortaleció gracias a Manolo Pérez Estremera, persona a la que perdimos hace dos años y a quien echo muchísimo de menos. Fue Manolo quien me mostró con pocas palabras, porque era muy parco en palabras, todo el amor que tenía que sentir por América Latina.

»Poco sospechaba yo el vuelco enorme que daría mi vida al entrar a trabajar en Ibermedia. Dejé mi natal Valencia para poner un pie en Madrid y el otro cruzando el charco. Entonces mi vida dio un giro, un giro radical en el que hace casi treinta años estoy metida.

»Dejé de contar los viajes realizados, los amigos, los conocidos, las comidas recién descubiertas, y sí, ¿por qué no?, los tragos que compartí con los cineastas para celebrar los triunfos, porque eran muchos, tantos que resultaba baladí enumerarlos.

»Triunfos colectivos: la incorporación de un país al Programa Ibermedia. Empezamos siete países, ahora somos 22.

»Triunfos personales: la filmación de Contracorriente, La teta asustada o Zafari, con el galardón que obtuvo… Perdón, La teta asustada no ganó [el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa 2010], pero para mí ganó, quedó la segunda, quedó a punto, y en verdad tenía que haber ganado.

»Esos muchos triunfos han sido de ustedes, los cineastas, pero créanmelo: han sido a la vez triunfos míos. Porque lentamente esos conocidos se fueron trastocando en viejos amigos y la comunidad de cineastas iberoamericanos se convirtió en mi familia.

»A la funcionaria le hubiera convenido resguardar el corazón e involucrarse menos, pero resultó imposible. Los cineastas me incorporaron. Sus sueños se tornaron en mis sueños. La patria grande de los que hablamos español y portugués se convirtió en mi familia grande. Era imposible no palpitar junto a ellos.

»Ahora bien, no me engaño. Sé que mi trabajo es técnico. Soy una burócrata, pero una burócrata con el corazón involucrado. Por eso me conmueve enormemente, pero también me sorprende, recibir este homenaje. Mi trabajo es de escritorio, esos trabajos de los que técnicamente nadie presta atención. Soy una funcionaria y los funcionarios no recibimos reconocimientos: cumplimos nuestra tarea y punto.

»Por eso ahora que la cinematografía peruana, de la mano de la PUCP, ha decidido entregarme este reconocimiento, siento satisfacción, orgullo, pero también sorpresa, una sorpresa enorme. Y oronda, llena de alegría, recibo este reconocimiento que me ratifica que esta familia grande de Ibermedia, de los hacedores de sueños que es el cine, existe y vale la pena. ¡Vaya que vale la pena!

»Quién me lo iba a decir cuando jovencita salí de Valencia que iba a encontrar un propósito, unas metas y una familia que habla español con distintos acentos.

»Muchas gracias, familia del celuloide. Muchas gracias, cine iberoamericano. Muchas gracias».

La 29ª edición del Festival de Cine de Lima tiene otra buena noticia que contar: hasta la gala de premiación que se celebrará este sábado 16 de agosto se proyectarán doce películas realizadas con los fondos de estímulo de Ibermedia a la coproducción y el codesarrollo de cine iberoamericano. Diez de ellas competirán en las secciones oficiales de largometraje peruano, documental latinoamericano y ficción latinoamericana, y dos largometrajes más figuran en la programación de los homenajes que se han rendido también a la actriz peruana Haydeé Cáceres y al actor chileno Alfredo Castro.

Cifras ambas que confirman la importancia que tiene el Programa Ibermedia para el impulso y la consolidación de una cinematografía iberoamericana de mucha calidad.

Más información en festivaldelima.com

 

Crédito de la imagen superior: Elena Vilardell flanqueada por el actor chileno Alfredo Castro y el cineasta peruano Josué Méndez, director de clásicos contemporáneos del cine peruano como Días de Santiago, Paraíso y El caso Monroy, entre otras. © Renato Pajuelo | PUCP

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