La cinematografía guatemalteca está a un paso de celebrar un momento histórico que por ahora necesita del apoyo y la difusión de toda la comunidad audiovisual iberoamericana. El pasado martes 10 de febrero, el pleno del Congreso de la República puso por segunda vez a debate la iniciativa 5906 que promueve una Ley de Cine para Guatemala, lo que quiere decir que en las próximas semanas será leída y debatida por tercera vez. Y, de aprobarse, será Ley.
En palabras de la Academia Guatemalteca de Artes y Ciencias Cinematográficas (Agacine), la institución que impulsa la iniciativa, «la Ley de Cine dará estructura y proyección a un sector establecido, activo y en crecimiento», puesto que actualmente «diversas universidades guatemaltecas ofrecen carreras en cine y producción audiovisual, formando nuevas generaciones de profesionales», y «se han realizado filmaciones en 19 de los 22 departamentos del territorio nacional».
En un comunicado difundido este fin de semana, Agacine parte de un hecho probado y contrastado, que la actividad cinematográfica guatemalteca efectivamente «crece y genera derrame económico», para pedir el respaldo a una Ley que «garantice certeza jurídica, inversión y desarrollo sostenible para las producciones nacionales e internacionales».
«Los resultados en la región son claros», prosigue el comunicado. «En la Ciudad de México, la industria cinematográfica aporta el 12% del PIB; en la República Dominicana, incrementó el PIB en 0,32% del país tras la implementación de su Ley de Cine; en Panamá, el sector audiovisual es parte clave de las industrias creativas que aportan cerca del 6% del PIB, y en Costa Rica estas industrias significan el 3% del PIB».
«No contar con una legislación específica nos coloca en desventaja competitiva y nos hace perder oportunidades de desarrollo económico y cultural como país», concluyen.
La Ley creará el Instituto Guatemalteco de Cine, que, como otras instituciones equivalentes no sólo en Centroamérica y el Caribe, sino en toda la comunidad iberoamericana, fomentará la producción de cine y audiovisual mediante incentivos fiscales y subsidios orientados a atraer e involucrar a todos los sectores de la economía del país, además de generar un ambiente de oportunidades.
Generación de empleo en industrias afines

La iniciativa apunta también a proteger y conservar el patrimonio fílmico guatemalteco «a partir de la creación de una Cinemateca Nacional con capacidad para resguardar y restaurar el cine hecho en Guatemala desde inicios del siglo XX hasta la actualidad», así como a promover el país como destino de filmaciones internacionales y atraer la inversión extranjera «a través de una Comisión Fílmica, la cual facilita y centraliza procesos en una ventanilla única de filmaciones».
Como ha ocurrido en otros países que han promulgado o renovado sus leyes de cine en lo que llevamos del siglo XXI, la Ley de Cine guatemalteca garantizará también la generación de empleos directos e indirectos en industrias afines como el turismo, la hostelería, el transporte y «una gran diversidad de servicios en todo el territorio guatemalteco».
Al profesionalizar el gremio, promover la formación de nuevas generaciones de cineastas y dar a conocer la identidad y diversidad cultural guatemalteca a través de la participación de sus producciones y creadores en festivales internacionales de cine y encuentros de la industria audiovisual, la Ley pondrá a Guatemala «a la vanguardia de una región cada vez más competitiva en el mundo de las industrias creativas».
Según el periódico guatemalteco Prensa Libre, la iniciativa 5906 es un trabajo realizado por Agacine y otros sectores de la industria cinematográfica que cuenta con la asesoría de parlamentarios del país y del Centro Nacional del Cine y la Imagen Animada (CNC) de Francia.
Ha sido un camino largo, iniciado en 2009, en el que los impulsores de la Ley han tomado como referencia la legislación de otros países de América Latina, «especialmente la República Dominicana y Colombia, que cuentan con industrias similares a la nuestra y tratados de libre comercio con Estados Unidos», explicaba la semana pasada a Prensa Libre el presidente de Agacine, Joaquín Ruano.
Petición de firmas en Change.org

A pesar de que Guatemala cuenta con cineastas y actrices y actores reconocidos internacionalmente como Jayro Bustamante (Ixcanul, Temblores, La Llorona: por mencionar sólo sus películas más conocidas, con alrededor de cincuenta premios y nominaciones internacionales entre las tres), Julio Hernández Cordón (Las marimbas del infierno, Polvo, Cómprame un revólver), Pamela Guinea (La jaula de oro, Tesoros, Cadejo Blanco) Anaïs Taracena (20 años después, El silencio del Topo, El pulso de los volcanes), César Díaz (Nuestras madres, México 86), Camila Urrutia (Pólvora en el corazón), Verónica Riedel (Cápsulas), o María Mercedes Coroy, María Telón, Juan Pablo Olyslager, Roberto Díaz Gomar…, Guatemala es de los pocos países iberoamericanos que no cuentan con una legislación específica para el cine y el audiovisual, poniendo a su industria en desventaja y perdiendo oportunidades de negocio y crecimiento en todo sentido.
Por todo esto, dicen desde Agacine, «hacemos un llamado al gremio cinematográfico, al sector audiovisual, a las autoridades, a las y los legisladores, a las y los trabajadores de la cultura, a la comunidad internacional y a la ciudadanía en general a sumarse a este proyecto de país».
Como puntualizaba Ruano en Prensa Libre, «es un proyecto de país, porque genera empleo, inversión y productos culturales de exportación. Sin una Ley de Cine, Guatemala pierde competitividad».
Para materializar este apoyo, circula actualmente en la plataforma Change.org una petición al Congreso de la República de Guatemala para que no dude en aprobar una Ley que no sólo traerá indudables beneficios a la industria cinematográfica y audiovisual del país, sino que repercutirá positivamente en otros sectores generadores de riqueza material e inmaterial.
Todas las personas que quieran firmar, pueden hacerlo aquí:
change.org/p/aprobacion-ley-de-cine-en-guatemala
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Las fotos corresponden a los rodajes de tres películas guatemaltecas: Cusha Compadre, de Eduardo Saloj (la foto superior que abre la noticia); La llorona, de Jayro Bustamante, y México 86, de César Díaz.

