Nunkui, una niña de 13 años de la comunidad shuar, vive en un mundo de vegetación exuberante y de un hipnótico paisaje sonoro. Al atardecer, recoge mazorcas de maíz con su extensa familia y se ríe con su abuelo de la gente de la ciudad que nunca ha visto un armadillo y come con modales delicados. Pero Nunkui no quiere hacerse adulta allí. «Quiero estudiar en Quito», dice.
Se calcula que unos 110.000 shuar viven en unas 650 comunidades en las tierras bajas del Amazonas ecuatoriano. Nunkui es también el nombre del espíritu femenino que habita bajo los huertos. Las mujeres mayores invocan al espíritu Nunkui a través de cantos mágicos, pidiéndole que no les falte nada.
Su creencia en la coexistencia de seres humanos y no humanos contrasta con la visión occidental de la tierra como materia inerte. La comunidad se enfrenta ahora a la amenaza muy real del desplazamiento, a medida que el gobierno ecuatoriano impulsa la explotación de sus recursos naturales.
El abuelo de Nunkui, Yaunchu, interpretado por el conocido líder shuar Domingo Ankuash, lucha por defender el territorio y le explica las complejas contradicciones del mundo actual.
«Con elementos surrealistas y un maravilloso reparto de actores no profesionales», se lee en la web del Internationale Frauen Film Fest Dortmund+Köln donde la ópera prima de Verenice Benítez tendrá su estreno europeo, «la directora entrelaza con delicadeza el paso a la madurez de Nunkui con urgentes problemas sociales y ecológicos».
También fue seleccionada, junto con La misteriosa mirada del flamenco, otra ópera prima, en este caso del chileno Diego Céspedes, para recibir los fondos del World Cinema Fund 2023 que conceden la Berlinale y la Fundación Cultural Federal Alemana.
«Es una historia de resistencia que surge de la tradición femenina de cuidar el jardín y honrar a los espíritus de la Tierra. Quiero reflejar la belleza y el dolor que conlleva crecer […] en un mundo hostil y en la lucha por el territorio», ha dicho su guionista y directora Verenice Benítez.
Protagonizada por Sana Maiche, Entsa Maiche, Blanca Lewin, Diana Mashenda, Alexandra Tzapacu y Lenin Tsamarenia, además del mencionado Domingo Ankuash, Nunkui es una producción de Isabela Parra con la coproducción de Sylvain Grain y Joy Penroz, y de Paulo de Carvalho y Gudula Meinzolt.
La fotografía es de la directora francesa Pascale Marin; la edición, del chileno Carlos Ruiz Tagle, y el diseño de sonido, del ecuatoriano Juan José Luzuriaga.
La edición 2026 del Internationale Frauen Film Fest Dortmund+Köln comenzará el próximo miércoles 22 de abril y se extenderá hasta el domingo 26.
Nunkui se proyectará como parte de su selección oficial el sábado 25, a las 18.00 horas, en los Odeon de Colonia.
Verenice Benítez estudió dirección cinematográfica en París y obtuvo un máster en Guión de Series Internacionales en Madrid. También cursó estudios de Bellas Artes en Ecuador y Cuba, y asistió al Conservatorio Nacional de Música durante varios años. Clarinetista profesional, tiene un proyecto musical llamado VereTambora. En 2013 cofundó el laboratorio cinematográfico Cámara Shuar junto a Domingo Ankuash y, como parte del colectivo, realizó varios cortometrajes, entre ellos Nunkui aujmáttasmu, una interpretación del mito del espíritu femenino del huerto. Durante su máster, coescribió la serie de ficción Luisa Cacao junto con guionistas de España, Perú y Venezuela.
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