La 14ª edición del Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF Panamá) comienza hoy, jueves 9 de abril, con una programación que durante cuatro intensos días convertirá a la capital del país en el epicentro del cine iberoamericano, y global, gracias a sus seis secciones: Portal Iberoamericano, Portal Internacional, Perspectiva Panamá, Historias de Centroamérica y el Caribe, Apertura & Clausura y Para Toda la Familia.
Será una auténtica fiesta del cine, con proyecciones gratuitas al aire libre; invitados especiales de Argentina, Colombia y Guatemala; un Día de Industria; películas de estreno y siete sedes incluida la Ciudad de las Artes, el Museo del Canal, el Teatro Ateneo y el Teatro Nacional como escenario principal donde se proyectarán los estrenos panameños y se celebrarán las galas de apertura y clausura.
Entre las películas seleccionadas para el IFF Pananá 2026 destacan siete que fueron beneficiadas con los fondos de estímulo de Ibermedia a la coproducción y el codesarrollo de cine iberoamericano en varias de nuestras convocatorias anuales.
Tres han sido incluidas en la selección de Portal Iberoamericano:
- El último azul (O Último Azul), dirigida por el brasileño Gabriel Mascaro;
- Un cabo suelto, por el uruguayo Daniel Hendler; y,
- Nuestra tierra, por la argentina Lucrecia Martel.
Dos en la de Perspectiva Panamá:
- En busca del Indio Conejo, dirigida por la panameña Annie Canavaggio y la colombiana María Neyla Santamaría*; y,
- Paraíso tropical, dirigida por el también panameño Abner Benaim*.
*Por cierto, las proyecciones de estas dos películas panameñas serán su estreno absoluto en el país.
Una en Historias de Centroamérica y el Caribe:
- Esta isla, dirigida por los puertorriqueños Lorraine Jones y Cristian Carretero.
Y una en Para Toda la Familia:
- Olivia y el terremoto invisible, dirigida por la española Irene Iborra Rizo.
El IFF Panamá tiene un lema que sintetiza una de las verdades más bellas: «Cine es vida».
A continuación presentamos las sinopsis, los tráilers y algunos detalles de producción de las siete películas realizadas con los fondos de Ibermedia que se sumarán a la fiesta cinéfila y vital que arranca hoy en la capital panameña.
El último azul (O Último Azul y The Blue Trail en inglés), cuarto largometraje del cineasta brasileño Gabriel Mascaro, es una coproducción de Brasil, México, Chile y Países Bajos que recibió los fondos de estímulo de Ibermedia en esa modalidad en nuestra convocatoria 2018, a la que se presentó como Centro da Terra, y los fondos de estímulo a la distribución y circulación de cine iberoamericano en nuestra convocatoria 2025.
Llega al IFF Panamá 2026 después de haberse alzado con numerosos galardones como el Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín, el Premio a la Mejor Película Iberoamericana y el Premio Maguey a la Mejor Interpretación (para Denise Weinberg) en el Festival de Guadalajara, el Premio del Jurado Joven a la Mejor Película en la Seminci de Valladolid o el Premio a la Mejor Actriz en el Festival de La Habana y los Golden Panda Awards de China.
La película narra la historia distópica de una mujer de 77 años (Tereza, interpretada por la premiada y muy celebrada Denise Weinberg) que va a ser desterrada a una colonia para ancianos, para que estos «disfruten sus últimos años de vida». Una excusa para excluirlos de la sociedad, alejados de su familia y donde muy pocos sobreviven.
Tereza, sin embargo, se resiste a aceptar ese destino que le han impuesto. Sobrevive con una mísera pensión y tiene que trabajar limpiando un matadero de caimanes, pero cada vez más acorralada por las autoridades llega a perder su trabajo. Antes de que le arrebaten su libertad y en busca de cumplir un último deseo, emprende un viaje por el Amazonas, donde se sumerge en aventuras y dimensiones que no conocía.
Además de la brillante actuación de Denise Weinberg, cuenta con las actuaciones de Rodrigo Santoro y la cubana Miriam Socarrás, quien da vida a Roberta, una mujer que ayuda a Tereza en el barco en el que recorre los afluentes del Amazonas, le enseña el valor de la libertad y termina siendo siendo cómplice de su aventura.
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Un cabo suelto, tercera película del uruguayo Daniel Hendler, es una coproducción de Argentina y Uruguay que recibió los fondos de estímulo de Ibermedia en esa modalidad de apoyo en nuestra convocatoria 2024.
Centra su historia en Santiago, un cabo de la policía argentina, cruza la frontera hacia Uruguay huyendo de otros agentes policiales que lo andan buscando. Valiéndose de su uniforme, Santiago va inspeccionando puestos de comida regional, probando lácteos y embutidos para sobrevivir, al tiempo que intenta pasar desapercibido entre los lugareños.
Sin dinero ni hospedaje, pero con empatía y astucia, comienza a tramar una nueva vida, recibiendo la ayuda de personas con las que se va cruzando en el camino. Incluso se topa con quien cree que puede ser el amor de su vida.
Protagonizada por Sergio Prina (Las siamesas, El motoarrebatador), Pilar Gamboa (El incendio, La flor, 30 noches con mi ex), Alberto Wolf (Sense8, El viaje de Keta) y Néstor Guzzini (Kaplan, Mi mundial, Los últimos románticos), la película es una coproducción de Cordon Films de Uruguay y Wanka Cine de Argentina.
El guión lo firma el propio director y cuenta con la fotografía de Gustavo Biazzi, la música de Matías Singer y el montaje de Nicolás Goldbart.
Daniel Hendler, que como actor ha participado en unas 70 producciones (Mi amiga del parque, El otro hermano, La obra secreta, Los sonámbulos, El tema del verano, El silencio de Marcos Tremmer, Astronauta), debutó en la dirección de largometrajes con la muy celebrada Norberto apenas tarde (2010), cinta a la que siguió El candidato (2016), ganadora de premios a la Mejor Dirección y Mejor Guión en el Festival de Miami y el Havana Film Festival de Nueva York, entre otros reconocimientos. Es también el creador de las exitosas series División Palermo y Los Mufas.
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Nuestra tierra, el primer largometraje documental dirigido por la reconocida cineasta argentina Lucrecia Martel, es una coproducción de Rei Pictures de Argentina, Piano Producciones de México, Snowglobe Filmsde Dinamarca, Louverture de EE UU, Pio & Co de Francia y Lemming Film de Países Bajos que recibió los fondos de estímulo de Ibermedia en esa modalidad de apoyo en nuestra convocatoria 2020, a la que se presentó como Chocobar.
En octubre de 2009, Javier Chocobar, miembro de la comunidad indígena Chuschagasta en la provincia de Tucumán, al noroeste de Argentina, intentó defenderse a sí mismo y a su comunidad frente al intento de desalojo de sus tierras por parte de un empresario local y dos ex agentes de policía. Como resultado, Javier Chocobar fue asesinado a tiros a los 68 años y otros dos miembros de la comunidad resultaron heridos.
A partir de esta trágica historia que conmocionó a Argentina, Lucrecia Martel «adopta un enfoque abarcador, articulando el juicio por el asesinato de los tres hombres, la vida de Chocobar y su comunidad, y el legado colonial, de siglos de antigüedad, de despojo de tierras y apropiación de propiedades en toda América Latina», se lee en la presentación del documental en la web del IFF.
En su estreno mundial en el Festival de Venecia, Martel contó que el asesinato había quedado grabado y que cuando ella encontró la cinta de video se dio cuenta de que «era un tipo que había ido a filmar y tenía un revólver, y me pareció pertinente, como persona que trabaja con imágenes y sonido, investigarlo. Y también porque tenía exactamente que ver con lo que me preocupa mucho: el racismo en Argentina».
Hasta hoy, Martel era reconocida como guionista y directora de extraordinarias películas de ficción como La ciénaga, La niña santa, La mujer rubia y Zama. Nuestra tierra, su primera incursión en el género documental, le ha costado catorce años de trabajo.
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En busca del Indio Conejo, largometraje documental dirigido por la panameña Annie Canavaggio y la colombiana María Neyla Santamaría, es una coproducción de Panamá y Colombia que recibió los fondos de estímulo de Ibermedia al codesarrollo de cine iberoamericano en nuestra convocatoria 2015 y los fondos de estímulo a la coproducción en nuestra convocatoria 2016.
Existe una misteriosa leyenda indígena en Panamá, la del Indio Conejo. De él se dice que es reacio a la civilización, combate fieramente a otras etnias y luego se come sus partes. El documental de Canavaggio y Santamaría se pregunta si el mito ha devenido real. Si hablamos de guerras y desapariciones culturales, es justamente lo que sucede en la actualidad.
La película propone un viaje a partir de una leyenda indígena profundamente arraigada en Panamá y explora las últimas memorias vivas del pueblo Naso.
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Paraíso tropical, sexto largometraje del guionista, director y productor panameño Abner Benaim, es una coproducción de Panamá, Argentina y España que recibió los fondos de estímulo del Programa Ibermedia al codesarrollo de cine iberoamericano en nuestra convocatoria 2021 y los fondos de estímulo a la coproducción en nuestra convocatoria 2022.
A dichas convocatorias Benaim postuló su proyecto con estas palabras: «El 19 de julio de 1994 una avioneta que transportaba 21 pasajeros, 12 de ellos judíos, explotó en el aire y cayó en un área rural de Panamá. Una de las víctimas en aquel avión fue mi tío Saúl. Yo fui el último de la familia que lo vio. Este documental creativo, más allá de la investigación de un ataque terrorista sin resolver, es un proyecto personal».
Paraíso tropical tuvo su estreno mundial en el Miami Jewish Film Festival, donde fue presentado como un «apasionante documental psicológico» que desentraña el recuerdo de un atentado y se arriesga a asomarse a la «enmarañada geopolítica del conflicto árabe-israelí». «Con el exuberante telón de fondo de Panamá», decían los curadores del festival, y «a través de una meticulosa mezcla de periodismo de investigación y testimonios personales, Paraíso tropical indaga en las preguntas sin respuesta que aún rodean la tragedia, examinando cómo las ondas expansivas de la violencia siguen marcando las vidas de los supervivientes, las familias y toda una comunidad décadas después».
En la filmografía de Abner Benaim destacan otras tres películas realizadas con los fondos de estímulo que cada año entrega Ibermedia: los documentales Invasión (2014) y Yo no me llamo Rubén Blades(2018), y el largometraje de ficción Plaza Catedral (2021), con el que obtuvo, entre otros, el VFF Talent Highlight Pitch Award del Festival de Berlín.
A estos títulos hay que añadir: Round Trip to Panamá (2002), Good Vibes (2004), El otro lado(2005), Chance (2009), Empleadas y patrones (2010) y Zachrisson (2016).
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Esta isla, largometraje de ficción dirigido por los puertorriqueños Lorraine Jones y Cristian Carretero, es una producción de Experimento Lúdico que recibió los fondos de estímulo de Ibermedia a la coproducción de cine iberoamericano en nuestra convocatoria 2014.
Bebo, un adolescente de un pueblo costero de Puerto Rico, vive con su hermano en un complejo de viviendas sociales. Se ganan la vida como pescador, pero la creciente desesperación por la falta de dinero los empuja a meterse en negocios ilegales.
Cuando uno de esos trabajos sale mal y hay víctimas de por medio, Bebo huye con Lola, una chica adinerada. Mientras se adentran en las montañas, se topan con vestigios de un modo de vida que va desapareciendo y contrasta con la violencia que les persigue.
A medida que sus perseguidores se acercan, Bebo tendrá que decidir si la redención es posible o si el mar será su último refugio.
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Olivia y el terremoto invisible (L’Olívia i el terratrèmol invisible, título original en catalán), ópera prima de la guionista, directora y animadora de stop motion española Irene Iborra Rizo, es una coproducción de Francia, Bélgica, Chile y Suiza que recibió los fondos de Ibermedia al codesarrollo en nuestra convocatoria 2020.
La historia sigue a una niña de 12 años que ve cómo su vida colapsa cuando desahucian a su familia. Sin opciones a dónde ir, Olivia, su hermano pequeño Tim y su madre Íngrid ocupan un apartamento vacío en un barrio periférico. Íngrid, una aspirante a actriz que siempre ha sido optimista y llena de energía, cae en una depresión. Olivia se ve obligada a ocupar su lugar y cuidar de ella y de Tim, mientras se enfrenta a su propio terremoto emocional.
Es una adaptación del libro La película de la vida, de la reconocida escritora y guionista Maite Carranza (El cor de la cuitat, Isabel, Com si fos ahir), quien también participa de la escritura del guión junto a la Júlia Prats (Cucut) y la propia Irene Iborra.
«Desde que empezamos con el guión hasta ahora han transcurrido siete años», contó la directora en una entrevista para el diario El País de España. También comentó que le había sorprendido la conexión que tenía la película con un público muy diverso en procedencia y edad. «Se ha proyectado en países donde, a lo mejor, no sufren el problema de los desahucios por hipotecas abusivas, aunque sí conectan con las familias monoparentales y sus dificultades, con esas madres que bregan por sacar a los suyos adelante, o con la amalgama de un barrio conformado por la inmigración. Todos estamos un poco huérfanos por el individualismo generado por el capitalismo. Y el caso es que a la gente le emociona ver cómo se forma la comunidad y cómo la comunidad puede transformar las cosas».
Irene Iborra Rizo lleva muchos años trabajando como guionista, directora y animadora de stop motion. Ha escrito y dirigido cortometrajes como Citoplasmas en medio ácido (2005, dirigido junto a David Gautier y Edu Puertas), Click (2013, con Edu Puertas) y Matilda (2018, también con Edu Puertas), estrenados en salas de varios países de Europa. También es guionista de la fantástica serie de animación dedicada a difundir las artes plásticas en los niños Mironins (26 episodios entre 2021-2022).
Olivia y el terremoto invisible es el primer largometraje español en stop motion dirigido por una mujer y el tercero en la historia del cine de España realizado con esta técnica de animación.
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